Evangelio según san Mc. 3, 20-21
Sábado de la segunda semana del tiempo ordinario
San Francisco de Sales, obispo y doctor de la Iglesia
En aquel tiempo, Jesús regresó a casa, y de nuevo se reunió tanta gente que no podían ni comer. Al enterarse sus parientes, fueron para llevárselo, pues decían que estaba trastornado.
Meditación de Francisco Bravo Collado
“Al enterarse sus parientes fueron a llevárselo, pues decían que estaba trastornado.”
Es como si Jesús dijera: “Mira las cosas de frente. La familia no siempre es el refugio de paz y cuidado que a ustedes los schoenstattianos les gusta representar. Sus familias y sus relaciones pueden ser profundamente tóxicas y perturbadoras. ¡Despierten de esa fantasía de que todo lo familiar es bueno! Y abran los ojos para que ustedes y sus familias no entren en dinámicas que coarten el plan de Dios. Atención con los niños y, sobre todo, atención con los viejos. ¡Atención con los abusos! ¡atención con los menosprecios! ¡atención con el abandono o la negligencia! No se cieguen.”
Tiendo a pensar en la familia en abstracto y siempre con un sesgo positivo. Pero tengo que reconocer que hay dinámicas tóxicas en las familias. Y este texto las muestra en primer plano. Cuando lo enfrento me incomoda ver esta dimensión oscura. Después pienso en cómo mi propia familia o las familias cercanas tienen dimensiones tóxicas y cómo me afectan. Pero, finalmente, me doy cuenta que yo mismo he alimentado cosas que dañan. Este texto me invita a aprender a cuidar con más atención de los míos; a poner límites claros donde corresponda, cultivando la asertividad y, sobre todo, a ser tolerante y cariñoso con todos.
Jesús, cuida nuestras familias. Cuida especialmente a los niños y los viejos. Perdón por las veces que los hemos dejado de lado. Perdón por las veces que hemos elegido lo que nos resulta más cómodo. Hoy voy a ir a ver a mi abuela vieja y, en vez de dedicarme a comer y tocar música, voy a dedicarle tiempo y atención. Voy a tratar de escuchar y animar a todos. Voy a ser respetuoso y comprensivo cuando alguien me haga ver que hay desconfianzas que me he ganado. Voy a cuidarme de asumir que alguien más está trastornado o tiene ‘un problema’. Y siempre voy a tenerte presente como mi hermano y mi amigo. AMÉN