Evangelio según san Mt 18, 15-20

Miércoles de la semana 19 del tiempo común

 

Si tu hermano peca, ve y corrígelo en privado. Si te escucha, habrás ganado a tu hermano.  Si no te escucha, busca una o dos personas más, para que el asunto se decida por la declaración de dos o tres testigos. Si se niega a hacerles caso, dilo a la comunidad. Y si tampoco quiere escuchar a la comunidad, considéralo como pagano o publicano.  Les aseguro que todo lo que ustedes aten en la tierra, quedará atado en el cielo, y lo que desaten en la tierra, quedará desatado en el cielo.  También les aseguro que si dos de ustedes se unen en la tierra para pedir algo, mi Padre que está en el cielo se lo concederá.  Porque donde hay dos o tres reunidos en mi Nombre, yo estoy presente en medio de ellos.

 

Meditación de Osvaldo Andrés Iturriaga Berríos

“Donde hay dos o tres reunidos en mi Nombre, yo estoy presente en medio de ellos”.

Siento como si el Señor me dijera “sí, Yo estoy presente en tu corazón, estoy contigo en tu vida diaria, te visito a través de diversas situaciones. Pero también estoy en la comunidad, en los vínculos y relaciones con otros. La fe no es algo solamente personal, no es un manual de auto ayuda o para convertirte en mejor persona: es la vivencia concreta del Amor de Dios, y ese Amor se hace realmente presente en el compartir con otros. Dios mismo, la Trinidad, es una comunidad. Para vivir tu fe plenamente, necesitas compartirla con otros”.

Muchas veces me sorprendo a mí mismo incorporando con demasiada facilidad la tendencia actual de pensar que la fe es algo meramente personal, de la esfera muy privada; o que es una “herramienta” de crecimiento o desarrollo personal. Me excuso con eso para evitar darle importancia a la vivencia de comunidad, a que necesito “reunirme” con otros para compartir mi fe, no solo para “crecer” yo, sino también porque mi propia experiencia puede enriquecer la fe de otros, de maneras que no me imagino ni sospecho.

Señor, a lo largo de mi vida me has regalado tantas instancias de vivir mi fe con otros, que me han inspirado e impulsado a querer seguirte más de cerca. También me has regalado el ser instrumento tuyo para otros, a pesar de mis infidelidades y torpezas. Ayúdame a que eso

no sea solo un lindo recuerdo, sino que pueda volver a hacerlo realidad concreta en mi vida;

a no apoltronarme en mis comodidades, sino que a salir a compartirte con otros, confiando

en que Tú estarás presente en medio. AMÉN