Evangelio según san  Mt 5, 38-42

Martes de la semana 11° del tiempo común

 

Jesús dijo a sus discípulos: Ustedes han oído que se dijo: Amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo. Pero yo les digo: Amen a sus enemigos, rueguen por sus perseguidores; así serán hijos del Padre que está en el cielo, porque él hace salir el sol sobre malos y buenos y hace caer la lluvia sobre justos e injustos. Si ustedes aman solamente a quienes los aman, ¿qué recompensa merecen? ¿No hacen lo mismo los publicanos? Y si saludan solamente a sus hermanos, ¿qué hacen de extraordinario? ¿No hacen lo mismo los paganos? Por lo tanto, sean perfectos como es perfecto el Padre que está en el cielo.

 

Meditación de Ángel Mansilla Pena

 

“Amen a sus enemigos…”

 

¿Quién es mi enemigo?

¿Aquel que no me cae bien, sobre el cual tengo prejuicios?

¿O tal vez será quien me resulta molesto, me incomoda y me desagrada?

Quizás alguno que profirió calumnias en mi contra, me dañó  y perjudicó.

 

Ahora bien, es de tal envergadura su ofensa o agresión que debo ¿odiarlo?

Y si así fuere ¿seré capaz de perdonarlo? Pero amarlo… No me pidas tanto Señor. Antes necesito hacer un proceso de restauración conmigo mismo, tal que me devuelva paz para mirar a mi enemigo con ojos de misericordia.

 

Para ello alzaré la mirada hacia Ti.  Rezaré suplicante repitiendo contigo: Perdóname y perdónanos porque no supimos lo que hicimos; yo, porque odié, él por agredirme.

En la certeza de tu indulgencia lograremos reconciliarnos.

El paso siguiente es el amor.

Concédeme Padre Bueno la alegría de tu paz y el Espíritu Santo encienda en mí el fuego victorioso del amor. AMÉN