Evangelio según san Mt 7, 1-5
Lunes de la semana 12 del tiempo común
Jesús dijo a sus discípulos: No juzguen, para no ser juzgados. Porque con el criterio con que ustedes juzguen se los juzgará, y la medida con que midan se usará para ustedes. ¿Por qué te fijas en la paja que está en el ojo de tu hermano y no adviertes la viga que está en el tuyo? ¿Cómo puedes decirle a tu hermano: ‘Deja que te saque la paja de tu ojo’, si hay una viga en el tuyo? Hipócrita, saca primero la viga de tu ojo, y entonces verás claro para sacar la paja del ojo de tu hermano.
Meditación de Ángel Mansilla Pena
“Hipócrita, saca primero la viga de tu ojo…”
Tremenda sentencia de Jesús dirigida a nosotros, a otras personas, como también aplicable a comunidades.
A menudo la soberbia acompaña nuestras acciones, pensamientos, opiniones y juicios. El descrédito es pan de cada día. No tiene reparos para mancillar jerarquías, autoridades, ocurre en el trabajo, en instituciones, en el seno de una familia, u ofenden a ciudadanos sin vergüenza.
Como que la dignidad del prójimo se pisotea por doquier: la calle, en los hogares, en la escuela, la academia, en la política, negocios, y qué decir en la esfera internacional.
Cabe reflexionar acerca del porqué y recordar al respecto a S. S. León XIV quien en su reciente visita a España plasmó frases evangélicas señeras:
“Nadie puede arrodillarse ante Dios y despreciar a sus hermanos”.
Invitándolos a practicar el “ayuno de la lengua”. AMÉN