Evangelio según san Mt 12, 38-42
Lunes de la semana 16 del tiempo común
Entonces algunos escribas y fariseos le dijeron: «Maestro, queremos que nos hagas ver un signo». Él les respondió: «Esta generación malvada y adúltera reclama un signo, pero no se le dará otro que el del profeta Jonás. Porque así como Jonás estuvo tres días y tres noches en el vientre del pez, así estará el Hijo del hombre en el seno de la tierra tres días y tres noches. El día del Juicio, los hombres de Nínive se levantarán contra esta generación y la condenarán, porque ellos se convirtieron por la predicación de Jonás, y aquí hay alguien que es más que Jonás. El día del Juicio, la Reina del Sur se levantará contra esta generación y la condenará, porque ella vino de los confines de la tierra para escuchar la sabiduría de Salomón, y aquí hay alguien que es más que Salomón.»
Meditación de Ángel Mansilla Pena
“Maestro queremos que nos hagas ver un signo”
Vivimos en un entorno de desconfianza generalizada donde la credibilidad en las instituciones de todo orden está en entredicho, así como también hacia y entre las personas.
Es clara entonces la necesidad de signos, ¿Cuáles?.
Signos humanos, de honestidad, de coherencia, de transparencia, de empatía, de indulgencia, de caridad, de beneplácito, de amor, de esperanza, de fe.
Jesús es el signo por excelencia. Nosotros no lo hemos reconocido, o tal vez lo dejamos a un lado, lo evitamos, lo ninguneamos.
Vaya tozudez la nuestra. ¡Qué ironía, qué infame asincronía!. Él que es la verdad, la luz y la vida.
Supliquemos a nuestra Madre María, trono de la sabiduría que nos conduzca al sublime ágape de su Hijo para que con Él vayamos a la ciudad nueva para regalar el inestimable signo de su Amor. AMÉN