Evangelio según san Juan 16, 29-33
Lunes de la séptima semana de Pascua
A la hora de pasar de este mundo al Padre, los discípulos le dijeron a Jesús: “Por fin hablas claro y sin parábolas. Ahora conocemos que Tú lo sabes todo y no hace falta hacerte preguntas. Por eso creemos que Tú has salido de Dios”. Jesús les respondió: “¿Ahora creen? Se acerca la hora, y ya ha llegado, en que ustedes se dispersarán cada uno por su lado, y me dejarán solo. Pero no, no estoy solo, porque el Padre está conmigo. Les digo esto para que encuentren la paz en mí. En el mundo tendrán que sufrir; pero tengan valor: Yo he vencido al mundo”.
Meditación de Francisco Bravo Collado
“(…) me dejarán solo”
Es como si Jesús me dijera: “Ustedes se confunden con esto que les digo, y creen que solamente les enrostro su falta de fidelidad y compromiso. No es así. Lo que Yo quiero es hacerles ver cuánto me importa que, aún si se han dispersado, si me han dejado solo sudando sangre en el huerto, si me han negado tres veces antes de que cante el gallo, ustedes sepan que Yo no estoy solo y que vengan a Mí a buscar la paz. Tengan valor, porque Yo vencí al mundo; y les envío el Espíritu Santo para que encuentren paz sin importar qué historia hayan construido conmigo.”
Me sorprende ver a Jesús hablando así: pareciera que vacila. Primero desafía, luego se queja, luego se consuela a sí mismo y finalmente ofrece esperanza. Quisiera participar de esta esperanza que promete. Quisiera, además, darle seguridad: decirle, como Pedro, que no va a ser así, que yo no lo voy a dejar solo, que por mí no tiene de qué temer. Pero sé que no va a ser así. Ya muchas veces me he tenido que callar mis palabras de fidelidad. Entiendo demasiado bien a Pedro.
Jesús, no estás solo. Yo estoy contigo, y quiero seguir contigo donde Tú estés. Sé bien que te he fallado muchas veces, y realmente no sé si tenga la fuerza para prometerte que todo va a ser perfecto. Pero, sea como fuere, de alguna manera seguiremos juntos. Me comprometo a que yo no voy a cansarme de pedir perdón, levantarme de nuevo y empezar a avanzar contigo. Cuenta entonces conmigo para lo que necesites. Dame la fuerza que me hace falta para permanecer. Y, sobre todo, dame la paz de mirar mi propia historia sabiendo que Tú la aceptas y valoras tal como es. AMÉN