Evangelio según san Lucas 4, 14-22
Jueves del tiempo de Navidad.
Jesús volvió a Galilea con el poder del Espíritu y su fama se extendió en toda la región.
Enseñaba en las sinagogas y todos lo alababan. Jesús fue a Nazaret, donde se había criado; el sábado entró como de costumbre en la sinagoga y se levantó para hacer la lectura.
Le presentaron el libro del profeta Isaías y, abriéndolo, encontró el pasaje donde estaba escrito: El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha consagrado por la unción. Él me envió a llevar la Buena Noticia a los pobres, a anunciar la liberación a los cautivos y la vista a los ciegos, a dar la libertad a los oprimidos y proclamar un año de gracia del Señor.
Jesús cerró el Libro, lo devolvió al ayudante y se sentó. Todos en la sinagoga tenían los ojos fijos en él. Entonces comenzó a decirles: “Hoy se ha cumplido este pasaje de la Escritura que acaban de oír”. Todos daban testimonio a favor de él y estaban llenos de admiración por las palabras de gracia que salían de su boca.
Meditación de Sebastián Castaño Fueyo
“Hoy se ha cumplido este pasaje de la Escritura que acaban de oír”
Jesús parece decirnos: conducido por el Espíritu Santo me presenté ante ustedes como el Mesías, el Verbo de Dios hecho hombre. Dando pleno cumplimiento a las escrituras, he venido para compartir la Buena Nueva a todos los necesitados, para darles luz y verdadera nueva vida. Así mismo les digo: el Espíritu Santo está con ustedes, déjense guiar por Él y compartan la Buena Nueva. Así ustedes serán colaboradores del Reino y darán gloria a mi Padre, entregando amor y paz a quienes más lo necesiten.
Siento que en este evangelio, Jesús con enorme fe, demuestra una valentía y obediencia tremenda. En su pueblo de Nazaret, donde era conocido como el hijo de José y María, y en presencia de los asistentes en la sinagoga, se autoproclama como el Mesías, el Hijo de Dios, que ha venido a cumplir la misión encomendada por Dios Padre. Imagino que, desde ese momento, todos lo vieron con otros ojos y un gran peso recayó sobre él. ¿Cuánto estoy dispuesto a cargar por cumplir la voluntad de Dios?
Querido Jesús, pasados pocos días desde la Navidad, hoy nos llamas a seguir tus enseñanzas y a acoger tu palabra con un corazón abierto, para colaborar en compartir la buena nueva. Aumenta Jesús mi fe, para dejarme guiar más por el Espíritu Santo tanto en mis acciones como en mis palabras. Dame la fuerza para ir adelante y la gracia de poder demostrar a otros que Tú los amas y que te preocupas por cada uno de tus hermanos. Derrama Señor tu gracia sobre toda nuestra iglesia y nuestras familias, para que encontremos el camino que nos lleva a Ti. AMÉN