Evangelio según san   Lucas 13, 31-35

Jueves de la semana  30  del tiempo ordinario.

 

En ese momento se acercaron algunos fariseos que le dijeron: «Aléjate de aquí, porque Herodes quiere matarte.» Él les respondió: «Vayan a decir a ese zorro: hoy y mañana expulso a los demonios y realizo curaciones, y al tercer día habré terminado. Pero debo seguir mi camino hoy, mañana y pasado, porque no puede ser que un profeta muera fuera de Jerusalén. ¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas y apedreas a los que te son enviados! ¡Cuántas veces quise reunir a tus hijos, como la gallina reúne bajo sus alas a los pollitos, y tú no quisiste! Por eso, a ustedes la casa les quedará vacía. Les aseguro que ya no me verán más, hasta que llegue el día en que digan: ¡Bendito el que viene en nombre del Señor!».

 

 

Meditación de Sebastián Castaño Fueyo

 

debo seguir mi camino hoy, mañana y pasado

 

Jesús parece decirme: vine al mundo en el nombre de mi Padre. Él me envió para cumplir la misión que me encomendó: dar a conocer su amor, su Palabra y su misericordia. Como hombre sufrí y tuve angustia, pero a la vez quería cumplir mi misión por amor a ustedes y a mi Padre. Yo vine en el nombre de mi Padre y Él permanecía en Mí y Yo en Él. Si tú me buscas, pones en práctica mi Palabra, y abres tu corazón, Yo permaneceré junto a ti siempre, y seré la fuerza que necesitas para vivir verdaderamente. No te dejes confundir, ni amedrentar.

 

Jesús es valiente y no cede ante las presiones de los fariseos, ni ante la amenaza de Herodes. Está decidido a cumplir la voluntad de su Padre, para darle gloria, y no se acomoda para eludir el sufrimiento y la muerte que sabe enfrentará. Jesús no se desvía del camino de la entrega permanente. Qué lejos de esa entrega estoy en mi vida. Como quisiera tener esa libertad de Jesús para seguir su camino hoy, mañana y pasado. Pero no tengo su valentía y caigo ante las presiones mundanas.

 

Querido Jesús, aspiro a tener la libertad y la valentía para seguirte con esa perseverancia y decisión que me muestras en este evangelio. Te doy gracias por tu amor y entrega, fiel y permanente, para cumplimiento de la voluntad del Padre que te envió. Bendito eres y diste gloria a Dios. Ayúdame Jesús a estar atento para seguir tu camino hoy y siempre, a saber actuar un poco más como Tú lo harías, en esas pequeñas cosas, en el día a día, para ser más fiel a tu Palabra y poder dar gloria al Padre. AMÉN