Evangelio según san Juan 16, 16-20
Jueves de la sexta semana del tiempo de Pascua
A la Hora de pasar de este mundo al Padre, Jesús dijo a sus discípulos: “Dentro de poco, ya no me verán, y poco después, me volverán a ver”. Entonces algunos de sus discípulos comentaban entre sí: “¿Qué significa esto que nos dice: “Dentro de poco ya no me verán, y poco después, me volverán a ver”? ¿Y qué significa: “Yo me voy al Padre”?” Decían: “¿Qué es este poco de tiempo? No entendemos lo que quiere decir”. Jesús se dio cuenta de que deseaban interrogarlo y les dijo: “Ustedes se preguntan entre sí qué significan mis palabras: «Dentro de poco, ya no me verán, y poco después, me volverán a ver». Les aseguro que ustedes van a llorar y se van a lamentar; el mundo, en cambio, se alegrará. Ustedes estarán tristes, pero esa tristeza se convertirá en gozo”.
Meditación de Sebastián Castaño Fueyo
Ustedes estarán tristes, pero esa tristeza se convertirá en gozo
Jesús parece decirme: el verdadero gozo y alegría se basan en el amor, en el dar y en el recibir. Yo te amo, ten absoluta confianza de esto: siempre estaré a tu lado. Durante tu vida habrá momentos de tristeza, de soledad, de dolor, y también de ese vacío en el corazón ya sea estés en la calma o en la tormenta. No creas que no estoy contigo; en esos momentos quiero recibir tus cargas y ayudarte a sobrellevarlas para convertirlas en gozo y paz en tu corazón. Ten confianza y búscame con perseverancia, no te encierres.
¿Qué siento cuando no tengo ni ojos, ni oídos capaces de ver y oír a Jesús? Pareciera ser un deambular, sin mayores sobresaltos tal vez, pero en el fondo una sensación de vacío o carencia. El Señor hoy me invita a destapar el fondo de mi corazón, para entregarle mis debilidades, y poner en sus manos mi vida con total esperanza y desprendimiento. Él tomará estos dolores y luego los transformará en paz y gozo en mi corazón.
Querido Señor Jesús, en el camino de mi vida he podido experimentar claramente tu presencia que me ha llenado de paz y de confianza. También, en otros momentos, he dejado de verte; me pierdo por un tiempo y sin quererlo soy indiferente a tu amor. Ayúdame Jesús a impedir que mi vida terrenal se desconecte de mi vida espiritual. Regálame la gracia de verte más seguido, en todos y en todo, creyendo que Tú has resucitado y que estás realmente presente en mi vida. Que por la intersección de la Virgen María pueda dar el fruto que Tú quieres de mí. AMÉN