Evangelio según Lucas 11, 14-23

Jueves de la tercera semana del tiempo de cuaresma

 

Jesús estaba expulsando a un demonio que era mudo. Apenas salió el demonio, el mudo empezó a hablar. La muchedumbre quedó admirada, pero algunos de ellos decían: “Este expulsa a los demonios por el poder de Belzebul, el Príncipe de los demonios”. Otros, para ponerlo a prueba, exigían de Él un signo que viniera del cielo. Jesús, que conocía sus pensamientos, les dijo: “Un reino donde hay luchas internas va a la ruina y sus casas caen una sobre otra. Si Satanás lucha contra sí mismo, ¿cómo podrá subsistir su reino? Porque -como ustedes dicen- Yo expulso a los demonios con el poder de Belzebul. Si Yo expulso a los demonios con el poder de Belzebul, ¿con qué poder los expulsan los discípulos de ustedes? Por eso, ustedes los tendrán a ellos como jueces. Pero si Yo expulso a los demonios con la fuerza de Dios, quiere decir que el Reino de Dios ha llegado a ustedes. Cuando un hombre fuerte y bien armado hace guardia en su palacio, todas sus posesiones están seguras, pero si viene otro más fuerte que él y lo domina, le quita las armas en las que confiaba y reparte sus bienes. El que no está conmigo, está contra mí; y el que no recoge conmigo, desparrama”.

 

Meditación de Sebastián Castaño Fueyo

 

“El que no está conmigo, está contra mí; y el que no recoge conmigo, desparrama”.

 

Jesús parece decirnos: busquen la unidad en su corazón, la unidad entre ustedes y también la unidad con Dios… así para que no haya división que los destruya. Es el mal quien busca crear división, para anestesiar tu conciencia e intentar relativizar todo. Está vigilante e intenta discernir entre el bien y el mal, con oración y esperanza, hasta que descubras el camino que Dios quiere para ti. Quiero ser tu paz y tu esperanza, intenta permanecer verdaderamente unido y entregado a Mí, no a medias, sin división, ni acomodando tu fe o tus creencias.

 

Hoy Jesús me demuestra y me recuerda que Dios está por sobre todo y por sobre todos. Debo valorar y tomar más conciencia de esto. Me advierte que el mal viene disfrazado, para que no lo perciba y me haga caer. Jesús me pide definición: querer estar verdaderamente de su lado, sin peros, sin división. Activamente debo discernir cuál es la voluntad de Jesús en mis acciones. Preguntarme seguido, ¿qué quiere Jesús de mí frente a este tema? ¿Cuál sería su posición ante esta situación? Así tendré más probabilidad de estar de su lado y no contra Él.

 

Querido Jesús, gracias por estar fielmente atento y disponible para acompañarme en el camino de la vida. Sé que tienes un corazón misericordioso y paciente ante mi debilidad. Dame Señor la sabiduría para reconocer el camino del bien y la fuerza y la voluntad para seguirlo sin relativizar o acomodarme. Regálame la gracia de cuidar y atesorar la presencia de tu Santo Espíritu. Y cuando caiga, quiero tener la humildad de presentarte mis faltas y mis debilidades, para que me libres de ellas. AMÉN