Evangelio según san Jn. 15, 9-17

Jueves de la semana sexta de Pascua

San Matías, apóstol

 

Jesús dijo a sus discípulos: «Como el Padre me amó, también yo los he amado a ustedes. Permanezcan en mi amor. Si cumplen mis mandamientos, permanecerán en mi amor, como yo cumplí los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor. Les he dicho esto para que mi gozo sea el de ustedes, y ese gozo sea perfecto. Este es mi mandamiento: Ámense los unos a los otros, como yo los he amado. No hay amor más grande que dar la vida por los amigos. Ustedes son mis amigos si hacen lo que yo les mando. Ya no los llamo servidores, porque el servidor ignora lo que hace su señor; yo los llamo amigos, porque les he dado a conocer todo lo que oí de mi Padre. No son ustedes los que me eligieron a mí, sino yo el que los elegí a ustedes, y los destiné para que vayan y den fruto, y ese fruto sea duradero. Así todo lo que pidan al Padre en mi Nombre, él se lo concederá. Lo que yo les mando es que se amen los unos a los otros.»

 

 

Meditación de Sebastián Castaño Fueyo

 

“Lo que yo les mando es que se amen los unos a los otros”

 

Jesús parece decirnos: practiquen con generosidad y entrega el amor sincero y desinteresado hacia el prójimo. El amor de Dios es para todos, no solo para algunos, y ustedes están llamados a compartir ese mismo amor con todos, no solo con sus amigos. Yo les acompaño día a día en la tarea de la caridad. Me puse en igualdad de condiciones con los hombres, los consideré mis amigos, no mis siervos… ustedes hagan lo mismo: estén presente, acompañen, apoyen, escuchen, tiendan la mano, alégrense y lloren con su prójimo.

 

Pienso que este evangelio me llama a reafirmar la voluntad de ser instrumento de Dios y a movilizarme para compartir su amor. La tarea es clara, hacer vivo el amor de Dios con acciones cotidianas y obras concretas. Reconozco que necesito el agua viva de Cristo, que nos da la gracia para hacer el bien y nos mantiene llenos de su amor. En ocasiones me inmovilizo dejando pasar oportunidades de caridad, debo pasar del quisiera al verdaderamente querer cumplir el mandamiento del amor.

 

Querido Jesús, diste la vida por tus amigos, por nosotros. Pasaste tu vida haciendo el bien: amando, sirviendo, enseñando, acercando a Dios a los hombres. Ayúdame a vivir una fe que se demuestre con obras, dame la fuerza y la gracia de vivir el mandamiento de tu amor. Quiero ser tu amigo, enséñame a verte y encontrarte en mis hermanos. María enséñame a encontrarme cada día con Jesús y dame la gracia de hacer real mi amor a tu Hijo en la entrega desinteresada a los demás. AMÉN