Evangelio según san Mateo 11, 11-15

Jueves de la segunda semana de adviento.

 

Jesús dijo a la multitud: Les aseguro que no ha nacido ningún hombre más grande que Juan el Bautista; y sin embargo, el más pequeño en el Reino de los Cielos es más grande que él.
Desde los días de Juan el Bautista hasta ahora, el Reino de los Cielos es combatido violentamente, y los violentos intentan arrebatarlo. Porque todos los Profetas, lo mismo que la Ley, han profetizado hasta Juan. Y si ustedes quieren creerme, él es aquel Elías que debe volver. ¡El que tenga oídos, que oiga!

 

Meditación de Sebastián Castaño Fueyo

 

“Les aseguro que no ha nacido ningún hombre más grande que Juan el Bautista; y sin embargo, el más pequeño en el Reino de los Cielos es más grande que él.”

 

Jesús parece decirnos: Juan el Bautista fue el más grande de los profetas y cumplió su misión: preparó mis caminos y fue decidido y audaz para ir adelante anunciando mi venida a los hombres. Necesito que ustedes sean como Juan: decididos y audaces para compartir el don de Dios entre sus hermanos. Ustedes han recibido el regalo de la fe, dejen que Dios transforme sus vidas y luego compartan ese amor, sirvan, y hagan vida el evangelio.

 

Jesús nos propone la misión de compartir su reino, y para hacerlo, debo ser humilde para dejarme transformar y ser guiado por el amor de Jesús. Juan fue el más grande de los profetas y su grandeza viene de su humildad, para hacerse pequeño y dejar que sea Cristo quien brille y actúe, y no él.  Pienso que ese es el apostolado que Jesús nos pide: preguntarnos qué quiere Jesús que hagamos por Él hoy. En este tiempo de Adviento quisiera dejar más espacio para recibir la paz que Jesús nos regala en Navidad.

 

Querido Jesús, con tu venida y tu Palabra nos mostraste el amor verdadero del Padre, a quien diste gloria en la cruz. Te hiciste hombre humilde para ser nuestro hermano y darnos nueva esperanza en el camino de la vida. Concédeme la gracia de poder sembrar tu reino y la humildad para entender que solo Tú conoces los frutos de la siembra y eres Tú quien actúa. Te pido Señor que me guíes para ser decidido y más audaz para transmitir mi fe a los demás.  AMÉN