Evangelio según san Juan 14, 23-29

Domingo de la sexta semana del tiempo de Pascua

 

Jesús le respondió: «Si alguno me ama, guardará mi Palabra, y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada en él. El que no me ama no guarda mis palabras. Y la palabra que escucháis no es mía, sino del Padre que me ha enviado. Os he dicho estas cosas estando entre vosotros. Pero el Paráclito, el Espíritu Santo, que el Padre enviará en mi nombre, os lo enseñará todo y os recordará todo lo que yo os he dicho. Os dejo la paz, mi paz os doy; no os la doy como la da el mundo. No se turbe vuestro corazón ni se acobarde. Habéis oído que os he dicho: «Me voy y volveré a vosotros. «Si me amarais, os alegraríais de que me fuera al Padre, porque el Padre es más grande que yo. Y os lo digo ahora, antes de que suceda, para que cuando suceda creáis.”

 

Meditación de José Miguel Arévalo Araneda

 

“Si alguno me ama, guardará mi palabra”

 

Siento que Jesús me dice: “Mi consejo es que guardes mis palabras, es decir que las pongas en práctica en tu vida cotidiana; esa es la señal de que me amas de verdad y así, Yo y mi Padre haremos morada en ti. Para esto el Espíritu Santo te auxiliará y acompañará, pídelo. El Espíritu Santo hará posible que puedas de verdad recordar, guardar mis palabras en tu corazón, y hacerlas vida. Tú déjate tiempo, cree y persevera en la oración. No temas, ten confianza y permanece en mi paz.”

 

Me motiva y me alienta que el Señor me diga que quiere quedarse con nosotros. Al decir que Él y su Padre harán morada en nosotros se está refiriendo a nuestra vida interior; esa vida interior a la que yo a menudo presto poca atención, y a la que le doy poco tiempo. Me doy cuenta de que, el Señor me enseña que: el guardar su palabra, el amor a Él y Su permanencia en mí son cosas que están íntimamente ligadas. Siento que sería un error entender el “guardar Su palabra” solo como un acto ético, como quien cumple con un reglamento, sino un acto en el amor a Él, afectivo y personal. Esto siento que puede hacerse posible por mediación del Espíritu Santo que nos envía el Padre.

 

¡Gracias Señor porque con tu palabra nos enseñas y nos vas mostrando el camino hacia una mayor unión contigo y de un mayor amor a quienes has puesto a mi lado! ¡Gracias por manifestarme a través de este texto del Evangelio, Tu voluntad de hacer morada en nosotros! Te pido Señor que acrecientes mi confianza y conciencia del auxilio del Espíritu Santo y pido la intercesión de nuestra Madre para aprender a guardar tu palabra y permanecer en tu amor, así como lo hizo ella. AMÉN