Evangelio según san Mt 21, 33-46
Domingo semana 27 del tiempo común
Jesús dijo a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo: «Escuchen otra parábola: Un hombre poseía una tierra y allí plantó una viña, la cercó, cavó un lagar y construyó una torre de vigilancia. Después la arrendó a unos viñadores y se fue al extranjero. Cuando llegó el tiempo de la vendimia, envió a sus servidores para percibir los frutos. Pero los viñadores se apoderaron de ellos, y a uno lo golpearon, a otro lo mataron y al tercero lo apedrearon. El propietario volvió a enviar a otros servidores, en mayor número que los primeros, pero los trataron de la misma manera. Finalmente, les envió a su propio hijo, pensando: «Respetarán a mi hijo». Pero, al verlo, los viñadores se dijeron: «Este es el heredero: vamos a matarlo para quedarnos con su herencia». Y apoderándose de él, lo arrojaron fuera de la viña y lo mataron. Cuando vuelva el dueño, ¿qué les parece que hará con aquellos viñadores?». Le respondieron: «Acabará con esos miserables y arrendará la viña a otros, que le entregarán el fruto a su debido tiempo.» Jesús agregó: «¿No han leído nunca en las Escrituras: La piedra que los constructores rechazaron ha llegado a ser la piedra angular: esta es la obra del Señor, admirable a nuestros ojos? Por eso les digo que el Reino de Dios les será quitado a ustedes, para ser entregado a un pueblo que le hará producir sus frutos.» Los sumos sacerdotes y los fariseos, al oír estas parábolas, comprendieron que se refería a ellos. Entonces buscaron el modo de detenerlo, pero temían a la multitud, que lo consideraba un profeta.
Meditación de José Miguel Arévalo Araneda
“«Por eso les digo que el Reino de Dios les será quitado a ustedes, para ser entregado a un pueblo que le hará producir sus frutos.»”
Creo que Jesús me dice: “Los viñadores no reconocieron a los enviados del dueño de la viña, los maltrataron y mataron, y luego asesinaron al hijo del dueño con el propósito de apoderarse de la viña. Caben las preguntas: ¿me reconoces a mí como dueño de la viña y a ti mismo como un administrador de ella? ¿Ves los frutos del reino de Dios en tu trabajo para la viña?”.
Es poco común para mí ver mi entorno (familia, trabajo, ambiente social) como un lugar donde realizo mi trabajo para el reino de Dios, y por el cual debo rendirle cuentas. Puedo preguntarme: ¿Cómo trato a las personas de mi entorno que me critican por mi comportamiento o por las decisiones que tomo? ¿Las escucho y reflexiono, las desoigo, les retiro mi confianza y afecto sin verificar la legitimidad y validez de las críticas, o me abro al diálogo, me disculpo y corrijo si hice mal? Los frutos del reino a observar son: la paz, la justicia, la verdad y fraternidad ¿Qué tanto trabajo yo para eso?
Señor, Tú nos enseñaste que el reino de Dios es para los pobres de espíritu y para los que padecen persecución por causa de la justicia. Te pido por medio de María la gracia de tener un corazón agradecido con el entorno que me permites “administrar”. Trabajar y procurar allí colaborar en hacer vida los frutos del reino, poniéndome a disposición como un instrumento tuyo, en forma laboriosa, sencilla, y humilde para escuchar las críticas, reflexionar, disculparme y corregir si es el caso. AMÉN