Evangelio según san Mt 5, 33-37

Sábado de la décima semana del tiempo común

San Antonio de Padua, presbítero y doctor de la Iglesia

Corazón Inmaculado de María

 

 

Ustedes han oído lo que se dijo a sus antepasados: «No jurarás en falso, y cumplirás lo que has jurado al Señor.» Pero yo les digo: ¡No juren! No juren por el cielo, porque es el trono de Dios; ni por la tierra, que es la tarima de sus pies; ni por Jerusalén, porque es la ciudad del Gran Rey. Tampoco jures por tu propia cabeza, pues no puedes hacer blanco o negro ni uno solo de tus cabellos. Digan sí cuando es sí, y no cuando es no; cualquier otra cosa que se le añada, viene del demonio.

 

Meditación de Francisco Bravo Collado

 

“Digan sí cuando es sí, y no cuando es no”.

 

Es como si Jesús me dijera: “No jures. No hables de más. No te sumes a los sofismos que

están tan de moda. No enredes aquello que es sencillo. Cuando digas algo, que sea lo que

  1. Porque la palabrería viene del demonio. Que tu amor por las ideas, por explorarlas, no

venga de la curiosidad infantil; no venga del deseo de dominio; sino que venga de las ganas

de compartir conmigo, y de concretar.”

 

Cuando leo este evangelio me siento interpelado: la palabra, el logos, la verdad; todos son

conceptos tan importantes para mí. Y veo que estoy completamente perdido al respecto,

porque el motivo por el cual son importantes es porque he hablado de ellos. Y,

probablemente, he hablado más de lo necesario. Hoy Jesús me invita a sumarme a María: ir

más allá del ‘Verbo’ y permitir que se haga carne.

 

Jesús: gracias por el don de la palabra que nos has dado. Gracias por nuestra capacidad de

pensar y de acercarnos a Ti. Gracias por invitarnos a buscar la verdad. Te pido que nos des

claridad y sencillez. Que nuestras ideas estén encaminadas a Ti. Que nuestros pensamientos

no nos abrumen ni nos llenen de dudas respecto de cosas que ya están claras. Que nosotros

mismos no usemos nuestras capacidades para manipular, reacomodar ni aprovecharnos de

nuestros hermanos. Que pensemos y hablemos sencillamente; y que cumplamos nuestros

compromisos. AMÉN