Evangelio según san Mt 22, 34-40

Domingo de la semana  30 del tiempo común

 

En aquel tiempo, los fariseos, al oír que había hecho callar a los saduceos, se acercaron a Jesús y uno de ellos le preguntó para ponerlo a prueba: Maestro, ¿cuál es el mandamiento principal de la Ley? Él le dijo: «Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con todo tu ser.» Este mandamiento es el principal y primero. El segundo es semejante a él: «Amarás a tu prójimo como a ti mismo.» Estos dos mandamientos sostienen la Ley entera y los profetas.

 

Meditación de José Miguel Arévalo Araneda

 

“Amarás al Señor, tu Dios”

 

Creo que Jesús me dice: “¿Qué entiendes de estos mandamientos? Para el primero, “Amarás al Señor, tu Dios…”, recuerda mis palabras: “El que me ama guarda mis palabras y las pone en práctica”. Para el segundo, “Amarás a tu prójimo…”, recuerda mis palabras: “el que quiera ser el primero que se haga último y servidor de todos” y “no hay mayor amor que el de aquel que da la vida por sus amigos”.

 

Al considerar: ¿qué tanto guardo las palabras del Señor y las practico? y ¿qué tan servidor soy de mi prójimo? puedo hacerme una idea y evaluar la “medida” de mi amor, y del cumplimiento de estos mandamientos que son los centrales. Me doy cuenta de que solo es posible crecer en los dos mandamientos si es que cultivo una relación cercana y cotidiana con el Señor para amarlo con el corazón, para guardar y practicar lo que me enseña; y que puedo servir a otros si entro en relación, conozco sus necesidades y me comprometo con ellos.

 

Señor, me parece tan complejo y a la vez teórico y difícil de concretar y precisar lo que nos pides en estos mandamientos. A pesar de esto, recordamos tus palabras que nos invitan a hacernos sencillos, humildes, a tener un corazón de niños, y nos ayudan a encontrar el camino para hacer vida estos mandatos. Esa actitud y disposición del corazón, que vemos en María, sean la estrella que nos guíe. Que ella con su sabiduría y misión maternal nos eduque para amar más plenamente en el día a día y trabajar por el reino en el amor a Dios y servicio al prójimo. AMÉN