Evangelio según san Mt 18,  1-5. 10

Viernes de la semana  26  del tiempo común

Santos Ángeles Custodios

 

En aquel momento los discípulos se acercaron a Jesús para preguntarle: «¿Quién es el más grande en el Reino de los Cielos?». Jesús llamó a un niño, lo puso en medio de ellos
y dijo: «Les aseguro que si ustedes no cambian o no se hacen como niños, no entrarán en el Reino de los Cielos. Por lo tanto, el que se haga pequeño como este niño, será el más grande en el Reino de los Cielos. El que recibe a uno de estos pequeños en mi Nombre, me recibe a mí mismo. Cuídense de despreciar a cualquiera de estos pequeños, porque les aseguro que sus ángeles en el cielo están constantemente en presencia de mi Padre celestial.»

 

Meditación de Alejandra Castelblanco Moreira

 

“Jesús llamó a un niño” 

 

Jesús parece decirnos: los niños son puros, son inocentes, no están contaminados con el exitismo, con la competencia, con el consumismo. Un niño confía y se entrega sin reservas, ayuda desinteresadamente y reza con confianza de hijo. Un niño se dirige al Padre con naturalidad, dice lo que piensa y reacciona al mal con asombro. ¿Cuánto han perdido de ese niño que quiere seguir en ustedes? La invitación es a descubrir ese niño en cada uno y recuperar lo que han perdido. Observen a su alrededor y conquisten, antes que nada, la sonrisa de niño.

 

Los niños son sorprendentes. Me encanta su naturalidad y espontaneidad para preguntar con inocencia. Pienso en mis alumnos que piden y preguntan de frente sin rodeos y pienso en la forma en que yo pido al Padre, a lo mejor me falta esa confianza infinita. Pienso en los abrazos y cariños que cada niño necesita para salir adelante y pienso en si me dejo abrazar o regalonear por Dios. Quisiera detenerme en una de las características de los niños que más me guste e intentar conquistarla. Creo que empezaré por la confianza.

 

Querido Señor: gracias, mil gracias por poner niños a mi alrededor. Por mi vocación de profesora que me da la oportunidad de relacionarme con niños. Hazme aprender de ellos esa sencillez de vida, ese gozar con poco, esa risa alegre y contagiosa por lo simple y cotidiano. María supo conquistar las características de Jesús niño y las mantuvo en toda su vida, dame esa capacidad de asombro y perseverancia para lograr asemejarme al más grande en el reino de los cielos. AMÉN