Evangelio según san Lc 8, 1-3
Viernes de la semana 24 del tiempo común
Jesús recorría las ciudades y los pueblos, predicando y anunciando la Buena Noticia del Reino de Dios. Lo acompañaban los Doce y también algunas mujeres que habían sido curadas de malos espíritus y enfermedades: María, llamada Magdalena, de la que habían salido siete demonios; Juana, esposa de Cusa, intendente de Herodes, Susana y muchas otras, que los ayudaban con sus bienes.
Meditación de Alejandra Castelblanco Moreira
“Buena Noticia”
Jesús parece que dice: mi misión fue dada por el Padre, anunciar la Buena Noticia. Ustedes también tienen esa misión, sin embargo, la forma de transmitirla es personal. La Buena Noticia transforma de manera fundamental la vida del hombre. Mi sacrificio en la cruz abrió las puertas del cielo. Esa esperanza de una vida plena después de la vida terrenal es la gran noticia de un reino, cuyo Rey no llama súbditos a los que lo rodean, ni se sienta en un trono lejano. Nuestro Rey es un Padre amoroso que nos llama hijos y vive dentro de cada uno. La invitación de hoy es a descubrir ¿de qué forma van a transmitir la Buena Noticia?
No es tan fácil escuchar buenas noticias. En el diario o en la televisión nos muestran más tragedias que alegrías. Quizás por eso me cuesta reconocer que esta Buena Noticia me tiene que tocar el alma. Descubrir el Ideal Personal, esa misión para la cual fuimos creados por Dios, me ha traído una dimensión más profunda de la verdadera felicidad. Creo que transmitir la Buena Noticia en mi originalidad, está arraigado a mi Ideal Personal y me interpela a anunciar cuál es la verdadera felicidad. Quiero permanecer fiel a mi misión y para hacerlo, creo que debo seguir desarrollando y desplegando mi Ideal Personal.
Querido Señor: mil gracias por regalarme mi Ideal Personal. Gracias por haberme motivado a descubrirlo, a fijarme, con una visión del alma, qué elemento de la naturaleza, me identifica y me hace ser más plena para llevar la Buena Noticia donde quieras que yo vaya. Gracias por María, que con su ideal de madre tuya y de todos nosotros, nos alienta a imitarla y así desplegar todos nuestros talentos al servicio de la Buena Noticia que trae esperanza de una vida de felicidad plena en la casa del Padre. AMÉN