Evangelio según san Jn 1, 45-51
Lunes de la semana 21 del tiempo común
Felipe encontró a Natanael y le dijo: «Hemos hallado a aquel de quien se habla en la Ley de Moisés y en los Profetas. Es Jesús, el hijo de José de Nazaret». Natanael le preguntó: «¿Acaso puede salir algo bueno de Nazaret?». «Ven y verás», le dijo Felipe. Al ver llegar a Natanael, Jesús dijo: «Este es un verdadero israelita, un hombre sin doblez». «¿De dónde me conoces?», le preguntó Natanael. Jesús le respondió: «Yo te vi antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera». Natanael le respondió: «Maestro, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel». Jesús continuó: «Porque te dije: ‘Te vi debajo de la higuera’, crees. Verás cosas más grandes todavía». Y agregó: «Les aseguro que verán el cielo abierto, y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre.»
Meditación de Ángel Mansilla Pena
“Te vi debajo de la higuera”
Jesús siempre nos acompaña y tiene cabal conocimiento hasta de nuestros pensamientos más íntimos.
Somos nosotros quienes vamos urgidos por la vida, a veces como huyendo de su presencia, en una carrera desbocada.
Pero cuando hacemos un alto -rara vez- para adentrarnos en nuestro yo interior, Él acude magnánimo trayendo paz y sosiego.
Es entonces cuando iniciamos un diálogo como amigos de toda la vida. Te hablo Señor, te cuento de mí, te abro mi corazón hasta lo más recóndito de mi alma, aun a sabiendas de que conoces todo lo mío. Como que yo quisiera recordártelo para que Tú lo recibas, lo sanes, lo purifiques. Y así, juntos, ofrezcamos mi vida al Padre Dios para ser un instrumento digno y eficaz en la construcción de su reino.
María, Madre Admirable intercede ante tu Hijo para que frutos buenos broten de nuestras vidas. AMÉN