Evangelio según san Mt 15, 21-28
Domingo semana 20 del tiempo común
Jesús partió de allí y se retiró al país de Tiro y de Sidón. Entonces una mujer cananea, que procedía de esa región, comenzó a gritar: «¡Señor, Hijo de David, ten piedad de mí! Mi hija está terriblemente atormentada por un demonio». Pero él no le respondió nada. Sus discípulos se acercaron y le pidieron: «Señor, atiéndela, porque nos persigue con sus gritos». Jesús respondió: «Yo he sido enviado solamente a las ovejas perdidas del pueblo de Israel». Pero la mujer fue a postrarse ante él y le dijo: «¡Señor, socórreme!». Jesús le dijo: «No está bien tomar el pan de los hijos, para tirárselo a los cachorros». Ella respondió: «¡Y sin embargo, Señor, los cachorros comen las migas que caen de la mesa de sus dueños!».
Entonces Jesús le dijo: «Mujer, ¡qué grande es tu fe! ¡Que se cumpla tu deseo!». Y en ese momento su hija quedó curada.
Meditación de José Miguel Arévalo Araneda
“«Mujer, ¡qué grande es tu fe! ¡Que se cumpla tu deseo!». Y en ese momento su hija quedó curada»”
Creo que el Señor me dice: “Mis respuestas a las peticiones y ruegos pueden ser duras y de rechazo, sin embargo, me puedo “dejar vencer” por la humildad y la fe perseverante. Puedes examinarte y revisar tus peticiones, el grado de tu fe y tu insistencia cuando no llega lo que pides. También revisa y contempla con un corazón agradecido las ocasiones en tu vida en que tu oración ha sido escuchada por Dios y has recibido lo que necesitaste”.
Siento que en mi vida el Señor me da todo aquello que necesito, aunque también le pido por las necesidades de otros. En tiempos personales complejos he recibido su auxilio a través de otras personas que estuvieron cerca. No siempre las ayudas llegaron en el tiempo que yo deseaba, sin embargo, estoy en paz y agradecido. La gracia de la fe y perseverancia puede ser inmensa, es el caso de esa mujer del texto del evangelio es admirable por esas virtudes insistiendo con humildad y fe a pesar de los duros rechazos. Así puedo preguntarme ¿Cómo es mi fe y cómo puedo crecer en ella?
Señor, me doy cuenta claramente que cuando quieres puedes ser muy duro, pero también la humildad y la fe perseverante nos permite acceder a la bondad de tu corazón. Te agradezco por tu corazón misericordioso que actuó a favor mío frente a mis necesidades, también en algunos anhelos no formulados abiertamente y que siento que me has concedido. Sé que tras aquello que me has regalado está la mano maternal de María que en Alianza intercede por mí. Te pido Señor la gracia de crecer en una mayor humildad y fe perseverante y así agradarte a Ti y al Padre. AMÉN