Evangelio según san Mt 14, 13-21
Domingo semana 18 del tiempo común
Al enterarse de eso, Jesús se alejó en una barca a un lugar desierto para estar a solas. Apenas lo supo la gente, dejó las ciudades y lo siguió a pie. Cuando desembarcó, Jesús vio una gran muchedumbre y, compadeciéndose de ella, curó a los enfermos. Al atardecer, los discípulos se acercaron y le dijeron: «Este es un lugar desierto y ya se hace tarde; despide a la multitud para que vaya a las ciudades a comprarse alimentos». Pero Jesús les dijo: «No es necesario que se vayan, denles de comer ustedes mismos». Ellos respondieron: «Aquí no tenemos más que cinco panes y dos pescados». «Tráiganmelos aquí», les dijo. Y después de ordenar a la multitud que se sentara sobre el pasto, tomó los cinco panes y los dos pescados, y levantando los ojos al cielo, pronunció la bendición, partió los panes, los dio a sus discípulos, y ellos los distribuyeron entre la multitud. Todos comieron hasta saciarse y con los pedazos que sobraron se llenaron doce canastas. Los que comieron fueron unos cinco mil hombres, sin contar las mujeres y los niños.
Meditación de José Miguel Arévalo Araneda
“«Pero Jesús les dijo: «No es necesario que se vayan, denles de comer ustedes mismos»”
Creo que el Señor me dice: “En ocasiones puedo pedir a mis discípulos que hagan cosas extraordinarias que no se ven factibles porque superan sus capacidades y sus recursos. Muchas veces esa cosa extraordinaria que les pido puede tomar la forma de un anhelo, una idea o un proyecto inspirado por el Espíritu. ¿Te ha sucedido a ti? Si aquel anhelo o idea sigue vivo y permanece en tu alma, y ves allí la voluntad de Dios llamándote a hacer algo, entonces no temas y sigue adelante con fe, que Yo te puedo dar los medios para que se haga vida, aunque tome tiempo”.
Las historias bíblicas narran a menudo acciones extraordinarias de Dios realizadas por hombres de fe que no contaban por sí mismos con los medios suficientes. En otra escala, infinitamente menor; en mi vida soy testigo y protagonista de pequeñas pero significativas cosas que he podido realizar (en familia, educación, trabajo), que fueron superiores a mi evaluación de capacidades y recursos disponibles. Me doy cuenta de lo significativo que es el estar atento a lo que el Señor me pide y me inspira en el alma y estar dispuesto a actuar con fe, bastando con tener 5 panes y dos pescados.
Señor, ¡Qué lindo que enseñaste a tus discípulos a confiar y actuar con fe; a trabajar contigo y hacerse responsables en ayudar en las necesidades básicas de sus hermanos! Con este evangelio, sabemos por la fe que contamos con tu auxilio para hacer nuestra parte en la construcción de un mundo mejor, más justo y fraterno, según el Reino del que nos hablas. Renuevo mi compromiso para estar atento a lo que me pides y disponible con fe, aunque no tenga todo claro. AMÉN