Evangelio según san Mt 13, 31-35

Lunes de la semana 17 del tiempo común

 

También les propuso otra parábola: «El Reino de los Cielos se parece a un grano de mostaza que un hombre sembró en su campo. En realidad, esta es la más pequeña de las semillas, pero cuando crece es la más grande de las hortalizas y se convierte en un arbusto, de tal manera que los pájaros del cielo van a cobijarse en sus ramas». Después les dijo esta otra parábola: «El Reino de los Cielos se parece a un poco de levadura que una mujer mezcla con gran cantidad de harina, hasta que fermenta toda la masa». Todo esto lo decía Jesús a la muchedumbre por medio de parábolas, y no les hablaba sin parábolas, para que se cumpliera lo anunciado por el Profeta: Hablaré en parábolas, anunciaré cosas que estaban ocultas desde la creación del mundo.

 

Meditación de Ángel Mansilla Pena

 

Reino de los cielos: grano de mostaza o levadura

 

Ambas parábolas nos hablan de un Dios inmerso en nuestra historia, de Dios con nosotros.

Él actúa en lo pequeño e insignificante como la semilla de la mostaza, siendo ínfima se transforma en un soberbio y frondoso árbol. O bien, como levadura que fermenta la masa para transformarla en saciante pan.

 

“Lo pequeño es hermoso”, en palabras de Schumacher quien nos anima a conquistar el máximo bienestar con lo mínimo. Por su parte Saint- Exupéry nos interpela señalando que “lo esencial es invisible a los ojos, solo el corazón puede ver bien”.

 

Sí, Dios presente en mi pequeñez, en lo recóndito de mi alma para que yo crezca, luzca robusto y saludable. Él me sostiene con vigor para que yo sea amparo  de cuantos están cerca mío y de quienes, aunque distantes, necesitan refugio,

 

Permíteme Señor reconocer siempre tu presencia.

Quiero ser portador de tu luz.

Quiero ser tu fermento. AMÉN