Evangelio según san Mt 10, 24-33
Sábado de la semana 14 del tiempo ordinario.
San Benito, abad. Patrono de Europa.
Jesús dijo a sus apóstoles: «El discípulo no es más que el maestro ni el servidor más que su dueño. Al discípulo le basta ser como su maestro y al servidor como su dueño. Si al dueño de casa lo llamaron Belzebul, ¡cuánto más a los de su casa! No les teman. No hay nada oculto que no deba ser revelado, y nada secreto que no deba ser conocido. Lo que yo les digo en la oscuridad, repítanlo en pleno día; y lo que escuchen al oído, proclámenlo desde lo alto de las casas. No teman a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma. Teman más bien a aquel que puede arrojar el alma y el cuerpo a la Gehena. ¿Acaso no se vende un par de pájaros por unas monedas? Sin embargo, ni uno solo de ellos cae en tierra, sin el consentimiento del Padre que está en el cielo. Ustedes tienen contados todos sus cabellos. No teman entonces, porque valen más que muchos pájaros. Al que me reconozca abiertamente ante los hombres, yo lo reconoceré ante mi Padre que está en el cielo. Pero yo renegaré ante mi Padre que está en el cielo de aquel que reniegue de mí ante los hombres.»
Meditación de Francisco Bravo Collado
“Lo que yo les digo en la oscuridad, repítanlo a pleno día”
Es como si Jesús me dijera: “Tú, que tienes una tendencia a lo oculto, que disfrutas estudiando y aprendiendo de cosas que los demás no saben: deja de lado ese gustito que te das. Porque no proviene de tus ganas de conocerme y de profundizar tu comunión conmigo, sino que viene de tu temor de no ser especial. Deja eso. Yo te amo, yo te busco, yo te hice suficientemente especial: te veo. Y, en ese camino de descubrir el amor de Dios por ti, no te pierdas. No busques en lo complejo algo que es sencillo”.
Cuando veo este texto, me sorprendo cómo me habla al corazón. Lo esotérico, lo oculto, lo misterioso siempre me ha llamado la atención. Y muchas veces he dejado que mi vida espiritual se vea más guiada por lo extravagante y novedoso que por lo profundo y sencillo. Hoy Jesús me llama a dejar de inventarme caminos especiales. A dejar de intentar encontrar atajos o puertas secretas. A renunciar a ese gustillo vano e infantil que siento cuando me creo más informado, más estudiado o más preparado que mis hermanos. Y que busque encontrarlo en lo más sencillo, en medio de la vida de mi comunidad.
Jesús, gracias por calmar esta ansia de sentirme especial y preparado. Perdón por creerme mejor que cualquier otra persona. Perdón por estudiar, leer y aprender con vanidad. Enséñame a buscarte en lo sencillo. Enséñame a disfrutarte en las ideas que me estimulan; pero que ellas no sean un motivo de vanagloria. Gracias por mostrarme que yo soy valioso para Ti; por cuidarme más que a cualquier paloma. Protégeme de quien pueda arrojar mi alma a la Gehena; especialmente de mí mismo. AMÉN