Evangelio según san Mt 11, 25-30
Domingo 14 del tiempo común
Jesús dijo: «Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, por haber ocultado estas cosas a los sabios y a los prudentes y haberlas revelado a los pequeños. Sí, Padre, porque así lo has querido. Todo me ha sido dado por mi Padre, y nadie conoce al Hijo sino el Padre, así como nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar.» Vengan a mí todos los que están afligidos y agobiados, y yo los aliviaré. Carguen sobre ustedes mi yugo y aprendan de mí, porque soy paciente y humilde de corazón, y así encontrarán alivio. Porque mi yugo es suave y mi carga liviana.»
Meditación de José Miguel Arévalo Araneda
“Carguen sobre ustedes mi yugo y aprendan de mí, porque soy paciente y humilde de corazón, y así encontrarán alivio.”
Creo que el Señor me dice: “En la medida que te haces pequeño, y mediante el auxilio del Espíritu Santo me conocerás más profundamente a Mí y al Padre. Cargar con mi yugo es, el hacer como Yo, la voluntad del Padre. El hacerlo con paciencia y humildad de corazón permite que encuentres alivio, consuelo, alegría y permanezcas en mi amor”.
Esta palabra del Señor me invita a tener una mirada que se enfoque a lo central, desde la sencillez y claridad, sin por eso perder la profundidad. Es un llamado de alerta para mí, que muchas veces me inclino a sobre analizar. El tener niños cerca, en mi entorno, es una gran ayuda para recordar y contemplar esta verdad. Se añade el consuelo que Él nos ofrece para las situaciones de agobio y la aflicción: a buscarle, a confiarnos en Él, cuando veo que lo que espero, lo que me gustaría alcanzar, o lo que necesito supera mis capacidades o escapa a mi control. Esta última es una experiencia casi cotidiana.
Señor, gracias por tus palabras que nos iluminan y orientan en el camino. Me doy cuenta, que prefieres el lenguaje sencillo, claro y sincero para la conversación, como el de los niños. Te pido el auxilio del Espíritu Santo para crecer en esa sencillez. Me comprometo a pedirte en la oración que pueda ver y comprender lo que Dios me pide, y así como tu discípulo, ser más paciente y humilde de corazón para realizarlo. AMÉN