Evangelio según san Mc 10, 28-31

Martes de la octava semana del tiempo ordinario

San Felipe Neri, presbítero

 

Entonces Pedro le dijo: «Nosotros lo hemos dejado todo para seguirte.» Y Jesús contestó: «En verdad les digo: Ninguno que haya dejado casa, hermanos, hermanas, madre, padre, hijos o campos por mi causa y por el Evangelio quedará sin recompensa. Pues, aun con persecuciones, recibirá cien veces más en la presente vida en casas, hermanos, hermanas, hijos y campos, y en el mundo venidero la vida eterna. Entonces muchos que ahora son primeros serán últimos, y los que son ahora últimos serán primeros.»

 

Meditación de Juan Francisco Bravo Collado

 

Recibirá el ciento por uno

Siento que Jesús me está diciendo: “Todo lo que tienes es un regalo de Dios. Y el mayor regalo que puedes recibir es el encuentro con Él. Busca a Dios, síguelo con pasión. Atrévete a soltar lo que te amarra, atrévete a encontrarte peregrino, solo, huérfano, desposeído y perseguido. Porque nada de lo que inicialmente te parece amenazador puede tocar tu alianza con mi Padre. Nada te amenaza en realidad y todo es un camino de amor. Limpia tu mirada, escucha tu corazón, bebe del pozo de profundidad inagotable que encuentras en la iglesia, ofrenda en lo concreto…y verás cómo Yo hago que tu camino -el camino que caminas conmigo- sea un fértil camino hacia la mesa del Padre.”

 

Me impacta cómo este texto, que hace algún tiempo me causaba tanta incomodidad, se ha ido haciendo concreto y real. Me doy cuenta de que lo que más temía me ha traído grandes bendiciones. Cómo quebrar las identificaciones que yo me había comprado sobre mí mismo ha sido una puerta a los caminos que Dios me muestra. Y los muestra con elocuencia en el evangelio, la oración y el encuentro con la desnudez de mi corazón. Hoy quiero abrazar ese regalo de desposeimiento que tanto he temido y abalanzarme confiando en que todo lo que está en mi camino es un regalo para encontrarme en un abrazo con mi Padre.

 

Jesús, quiero confiar en que tu camino, que en ocasiones me da tanto miedo, es el mejor camino que podría llegar a tomar. Ayúdame a perseverar en esta confianza que te pido. Que siempre esté dispuesto a dejar todo por el camino que me propones, por la verdad que veo, por la vida que surge en mi corazón y se derrama en tu iglesia. Muéstrame cómo participar en la comunidad de los tuyos en estos tiempos de diáspora. Hazme fiel. Hazme apasionado. Hazme generoso. Hazme alegre. Hazme profundo. Dame amor para compartir y disfrutar. AMÉN