Evangelio según san Mt. 28, 16-20

Domingo semana séptima de Pascua

La Ascensión del Señor

 

En aquel tiempo, los once discípulos fueron a Galilea, a la montaña donde Jesús los había citado. Al verlo, se postraron delante de él; sin embargo, algunos todavía dudaron.

Acercándose, Jesús les dijo: «Yo he recibido todo poder en el cielo y en la tierra. Vayan, y hagan que todos los pueblos sean mis discípulos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a cumplir todo lo que yo les he mandado. Y yo estaré siempre con ustedes hasta el fin del mundo.»

 

Meditación  de José Miguel Arévalo Araneda

 

“Vayan, y hagan que todos los pueblos sean mis discípulos”

 

Creo que el Señor me dice: “Estas palabras no solo van para los apóstoles sino también para todos mis discípulos, como tú. Tienes la tarea y misión de educar y fortalecer en la fe de aquellos, en tu familia, sobre los que tienes responsabilidad. También enseñar a otros a cumplir mis mandamientos e invitarles a que sean mis discípulos. Más allá de tus limitaciones, contradicciones e inconsistencias, podrás realizar todo esto si crees y permaneces en mi amor, pues Yo estaré siempre contigo.”

Aunque yo no lo quiera admitir, tengo que reconocer que soy un referente para otras personas, cercanas o lejanas, sea para bien o para mal. Entonces, soy responsable ante ellas, y con las palabras de este evangelio del Señor, también lo soy ante Él. Él me señala la tarea de procurar que otros sean sus discípulos y enseñar a cumplir los mandamientos. Siento que para esto es primordial practicar con el ejemplo; también enseñar con cariño, claridad y paciencia, sin olvidar que Él es el centro y creyendo que lograr esta tarea puede ser posible solo estando unido a Él.

Señor, gracias porque nos regalas vida en el Espíritu y también nos das la tarea de animar la vida en otros para que te conozcan y te amen cada vez más. Te pedimos las gracias del Espíritu Santo para vivir con alegría, fe y esperanza esta responsabilidad en nuestros círculos de familia, trabajo y social, aportando lo nuestro para cumplir tus mandamientos y conseguir un ambiente más fraterno y solidario de personas que te amen y vivan según tus mandatos. AMÉN