Evangelio según san Jn. 14, 1-6
Viernes de la cuarta semana de Pascua
Jesús dijo a sus discípulos: «No se inquieten. Crean en Dios y crean también en mí.
En la Casa de mi Padre hay muchas habitaciones; si no fuera así, se lo habría dicho a ustedes. Yo voy a prepararles un lugar. Y cuando haya ido y les haya preparado un lugar, volveré otra vez para llevarlos conmigo, a fin de que donde yo esté, estén también ustedes.
Ya conocen el camino del lugar adonde voy». Tomás le dijo: «Señor, no sabemos adónde vas. ¿Cómo vamos a conocer el camino?». Jesús le respondió: «Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie va al Padre, sino por mí.»
Meditación de Alejandra Castelblanco Moreira
“Yo soy el camino…”
Jesús parece decirnos: la vida es un camino, es un sendero que tiene un fin último y que si escogen bien, los conduce al Padre. Sin embargo, ustedes pueden elegir entre varios caminos, unos más atractivos que otros, unos más fáciles que otros… no es tan evidente elegir el camino correcto porque las exigencias que este tiene, son radicales. Sin embargo, es el único que los conduce a la felicidad plena, que no es otra cosa que el encuentro con el Padre. Yo soy el camino; ánimo, vengan, Yo no los voy a dejar solos, tengan confianza estoy acompañando tu caminar.
Me gusta mucho sentirme acompañada por el Señor. Cuando voy en el auto me gusta ir conversando con Él o cuando estoy en el colegio al hacer clases o en cualquier momento dentro de la casa. Siento que Él me habla, me contesta las preguntas o se calla y yo lo reto porque no me contesta. En otras palabras tener una relación personal con Dios me gusta y me propongo no perderla porque sé que me conduce por el camino seguro hacia el Padre
Querido Señor: tienes tantas sorpresas en el camino, te muestras de tantas formas y colores y quieres que te reconozca. Permite que eso siempre suceda, que te mire con compasión cuando tengo rabia, que te espere con paciencia cuando pierdo la esperanza, que te siga ciegamente porque sé que eres el camino seguro hacia el Padre. Gracias por todos los encuentros que tenemos a diario, por los momentos de intimidad en el santuario y por el rostro que muestras en los que pones en mi camino. Gracias por darnos la mano en este camino fascinante que nos conduce a la felicidad eterna. AMÉN