Evangelio según san Mc. 16, 15-20
Sábado de la tercera semana de Pascua
San Marcos, evangelista
Entonces les dijo: «Vayan por todo el mundo, anuncien la Buena Noticia a toda la creación.» El que crea y se bautice, se salvará. El que no crea, se condenará. Y estos prodigios acompañarán a los que crean: arrojarán a los demonios en mi Nombre y hablarán nuevas lenguas; podrán tomar a las serpientes con sus manos, y si beben un veneno mortal no les hará ningún daño; impondrán las manos sobre los enfermos y los curarán». Después de decirles esto, el Señor Jesús fue llevado al cielo y está sentado a la derecha de Dios. Ellos fueron a predicar por todas partes, y el Señor los asistía y confirmaba su palabra con los milagros que la acompañaban.
Meditación de Sebastián Castaño Fueyo
ld al mundo entero y proclamad el Evangelio
Jesús parece decirnos: a todos ustedes que creen en Mí, los invito a compartir mi evangelio, para que con su ejemplo de vida den testimonio del amor de Dios. Vayan que necesito de sus manos, no se queden inmóviles ni atrapados por caretas o moldes mundanos. Tengan audacia y a la vez confianza en que Yo estaré fielmente a su lado, colaborando para que su entrega desinteresada dé fruto en su vida cotidiana. Nunca estarán solos porque Yo estoy vivo entre ustedes, siempre atento a guiarlos en el camino de la misión.
En este evangelio Jesús me recuerda su invitación a participar activamente de su misión: compartir el amor de Dios con cada uno de sus hijos. Caigo en la tentación de buscar excusas para justificar mi inacción frente a diversas situaciones de necesidad que encuentro a lo largo de la vida cotidiana. Sin duda sabemos que el gozo de la entrega desinteresada es grande, pero sin embargo, nos es más fácil quedarnos inmóviles frente a tantas realidades que conocemos.
Querido Jesús, Tú nos mostraste el camino de la consecuencia, de la entrega infinita por amor a tu prójimo, fuiste fiel a tu misión encomendada por Dios Padre. Te pido Señor por tantos misioneros alrededor del mundo, para que su entrega y apostolado den fruto abundante y sean fuente de paz para el mundo entero. Ayúdame, Señor a estar cerca de Ti, a ser dócil a la acción del Espíritu Santo, para ir adelante y no quedarme inmóvil ante la misión del apostolado. AMÉN.