Evangelio según san Jn. 8, 1-11

Lunes de la  quinta semana de cuaresma.

 

Jesús fue al monte de los Olivos. Al amanecer volvió al Templo, y todo el pueblo acudía a él. Entonces se sentó y comenzó a enseñarles. Los escribas y los fariseos le trajeron a una mujer que había sido sorprendida en adulterio y, poniéndola en medio de todos, dijeron a Jesús: «Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en flagrante adulterio. Moisés, en la Ley, nos ordenó apedrear a esta clase de mujeres. Y tú, ¿qué dices?». Decían esto para ponerlo a prueba, a fin de poder acusarlo. Pero Jesús, inclinándose, comenzó a escribir en el suelo con el dedo. Como insistían, se enderezó y les dijo: «El que no tenga pecado, que arroje la primera piedra». E inclinándose nuevamente, siguió escribiendo en el suelo. Al oír estas palabras, todos se retiraron, uno tras otro, comenzando por los más ancianos. Jesús quedó solo con la mujer, que permanecía allí, e incorporándose, le preguntó: «Mujer, ¿dónde están tus acusadores? ¿Alguien te ha condenado?». Ella le respondió: «Nadie, Señor». «Yo tampoco te condeno, le dijo Jesús. Vete, no peques más en adelante».

 

Meditación de Ángel Mansilla Pena

 

“Yo tampoco te condeno, vete no peques más en adelante”

 

La Misericordia de Dios siempre presente. Impresiona cómo El Señor permanece a nuestro lado, nos socorre, ampara, nos alivia. Por cierto también nos urge.

No es suficiente satisfacer o sufragar las penitencias que me impone el confesor. Debo enmendar una y otra vez.

¿Hasta cuándo? Hasta reconocer mi pequeñez y se la entregue dócilmente, con total libertad y esperanza a Jesús.

 

Cuaresma es el tiempo propicio para examinar la conciencia: revisando a la luz de los mandamientos mi caminar, reconociendo caídas, tropiezos y toda iniquidad que pondremos en la patena para ofrendar nuestra miseria.

El Señor, desde la cruz, nos redime y nos da fortaleza para superarnos siempre: aunque setenta veces siete topemos con la misma piedra. Él siempre nos perdona.

 

Nuestra Señora de la Esperanza nos asista y acompañe en este tiempo de reparación y conversión. AMÉN