Evangelio según san Mt. 1, 16. 18-21. 24
Jueves de la cuarta semana de cuaresma
San José, esposo de la Virgen María
«Jacob fue padre de José, el esposo de María, de la cual nació Jesús, que es llamado Cristo. Este fue el origen de Jesucristo: María, su madre, estaba comprometida con José y, cuando todavía no habían vivido juntos, concibió un hijo por obra del Espíritu Santo. José, su esposo, que era un hombre justo y no quería denunciarla públicamente, resolvió abandonarla en secreto. Mientras pensaba en esto, el ángel del Señor se le apareció en sueños y le dijo: «José, hijo de David, no temas recibir a María, tu esposa, porque lo que ha sido engendrado en ella proviene del Espíritu Santo. Ella dará a luz un hijo, a quien pondrás el nombre de Jesús, porque él salvará a su Pueblo de todos sus pecados». Al despertar, José hizo lo que el ángel del Señor le había ordenado.
Meditación de Sebastián Castaño Fueyo
“Al despertar, José hizo lo que el Ángel del Señor le había ordenado”.
Jesús parece decirnos: necesito de hombres y mujeres para manifestar mi amor, mi misericordia y mi gloria. José y María fueron valientes, dóciles y humildes ante el llamado del Espíritu Santo y se dispusieron, sin estar preparados o avisados, para cumplir la voluntad de Dios. Sintieron temor, inseguridad y pequeñez, pero se entregaron generosamente con un corazón confiado en el Señor su Dios. Así fueron grandes ante los ojos de mi Padre. Del mismo modo, también Yo llamo a tu puerta y espero con alegría que me respondas para que des fruto abundante.
¡Qué gran ejemplo de esposo fue San José! Primero decidió abandonar en secreto a María para no denunciarla y no dañarla, y luego fue humilde para obedecer al ángel del Señor. Que difícil me es renunciar o postergar mis legítimos derechos sin apresurarme a exigir justicia, sin sopesar primero el daño que puedo causar a otros. El ejercicio de la prudencia y abnegación por amor, junto con la oración perseverante, son prácticas que me pueden llevar a cumplir la voluntad de Dios.
Querido Jesús, hoy doy gracias por el sí de María y el sí de san José. Por su entrega viniste al mundo y habitaste entre nosotros para compartirnos tu amor y paz. Ellos son ejemplo de familia y quisiera tener la gracia de ser un poco más como ellos en mi vocación de padre y esposo. Gracias Señor por la vida y la familia que me has confiado. Ayúdame a saber cómo acompañar en su caminar a cada uno de ellos y a lograr transmitirles día a día tu amor y misericordia. AMÉN