El tema de los feminismos no es un tema sencillo. Me gustó mucho lo que compartieron del taller, del nombre del taller de ‘femenina o feminista’. Vamos a ver si al término del taller le seguimos dejando la ‘O’ o le agregamos una I en vez de la O. La idea de este taller es que ustedes se lleven por lo menos un pantallazo general de qué hablamos cuando hablamos de feminismos porque solemos tener miedo a la palabra feminismo; porque decimos que el feminismo, o asociamos al feminismo con las mujeres desbocadas que se desnudan en frente de la Catedral y hacen desmanes y apoyan todas el aborto y todas las etcéteras. Entonces le tenemos miedo y como le tenemos miedo, ya decir que uno es feminista no queda demasiado bien y a veces mucho menos en los círculos católicos. Entonces vamos a tratar de entender cómo es el proceso que se dio históricamente en los feminismos para ver si nos reconciliamos un poco con la idea.
Lean esta frase así rapidito y al pie:
“Que la Mujer no se dedique a discurrir, porque ello es detestable.” Demócrito.
Para que ustedes entiendan que la problemática existió desde siempre, este Demócrito que era un gran filósofo y físico en la Grecia antigua va a decir que la mujer no se dedique a discurrir porque ello es detestable, sí, es detestable que la mujer piense, no es un lugar propio para la mujer el pensamiento; pero paralelamente o contemporáneamente vamos a tener a Eurípides, que nos cae mucho mejor. Eurípides dice:
“En vano la censura contra las mujeres pulsa la lira de los hombres cual errado disparo y mal se expresa: que ellas se mostraron mejores que los varones así lo afirmo.” Eurípides.
Fíjense cómo tenemos como dos miradas diferentes la de Demócrito y la de Eurípides, que conviven en una misma sociedad y esto se va a dar a lo largo de toda la historia: quienes son más detractores del papel de la mujer y quienes dicen que es bueno que la mujer esté en toda la sociedad, en todos los órdenes de la sociedad. Si nosotros hacemos un racconto, esto lo voy a hacer rapidísimo porque si no, no vamos a llegar. Un racconto histórico. Nosotros tenemos la participación de las mujeres activas en todos los órdenes, desde la antigüedad. Lo que pasa es que no nos ha llegado la historia de esas mujeres; recién a partir del siglo XX se empieza a hacer como una arqueología femenina donde se trata de sacar o descubrir o redescubrir el papel de las mujeres a lo largo de la historia y esto gracias en gran parte de los feminismos que empezaron a preguntar. Hubo mujeres a lo largo del siglo XX que se preguntaban qué pasó con las mujeres, y las mujeres son la mitad de la población mundial. ¿Cómo es que no tuvieron ninguna participación activa? Nosotros conocemos los grandes filósofos, los grandes científicos, los grandes artistas, pero siempre ‘los’ no ‘las’. Nos llegaron menos las artistas, las filósofas, las pensadoras, las científicas; por eso uno se ve en la obligación de decir ‘bueno, rescatemos lo femenino’. Rescatemos lo femenino y veamos quiénes estaban, yo acá les pongo así rápidamente: Safo, una poetisa que Platón la nombra seguido, porque Platón la llama la séptima musa de Grecia, alrededor del siglo VII antes de Cristo. Aspasia de Mileto, amante de Pericles y que tiene con Pericles, dos hijos; después se casa con Pericles. Algunos dicen, y acá de vuelta la arqueología, en algunos documentos afirman que Aspasia fue la maestra de Sócrates en oratoria y nosotros sabemos por ejemplo quién es el maestro de Aristóteles, quién es el maestro de Platón, era Sócrates. ¿Pero quién era el maestro de Sócrates? No lo sabemos, bueno era una mujer, Aspasia. Después tenemos a Hiparquía una Filósofa también casada con Crátes, otro filósofo; y después viene la irrupción de Cristo y Cristo muestra una mirada nueva sobre las mujeres. Acá tenemos algo también muy interesante, Jesús y las mujeres. Después tenemos Hipatia, alrededor del 370 después de Cristo que muere apedreada por un grupo de fanáticos que no toleraban que sea científica. Vemos en la Edad Media a Leonor de Aquitania, Hildegar von Bingen, Christine de Pizan, contemporánea de Juana de Arco. El testimonio de Christine es el único que nos quedó fuera de Las crónicas de la Iglesia, donde Juana de Arco es quemada en la hoguera por la inquisición. Christine de Pizan habla de la doncella de Orleans en un escrito y le hace un poema un año antes que Juana de Arco muera. Isabel de Castilla, urraca de Castilla también como verán tuvimos mucho protagonismo de las mujeres pero que es algo de ellas.
Y después viene la Edad Moderna y en la Edad Moderna cambian un poco las cosas, porque a los ideales de la Libertad y la Igualdad y la Fraternidad, las mujeres o un grupo de mujeres pensó que la igualdad era la igualdad entre varones y mujeres; y cuando se configuran los estados modernos había como una sensación de que bueno en los nuevos estados modernos vamos a incluir a las mujeres y acá tienen esta declaración de los derechos del hombre, de la ciudadanía. Olimp The Bush una literata y dramaturga francesa que participaba dentro de la corte de Francia hace paralelamente la declaración de los derechos de la mujer y de la ciudadanía en 1791 y allí dice: “Hombre eres capaz de ser justo; una mujer te hace esta pregunta; por lo menos no le privarás ese derecho. Dime ¿qué te da imperio soberano para oprimir a mi sexo? ¿Tu fuerza? ¿Tus talentos? Observa el creador en su sabiduría, observa en toda su grandiosidad esa naturaleza con la cual parece que quieres estar en armonía, y dame, si te atreves, un ejemplo de su imperio tiránico”. Belleza el texto no es tiránico y por qué el hombre el varón cree que puede ser tirano con las mujeres y no la deja participar en las cuestiones que a las mujeres le puede interesar, entonces la misma Olympe de Gouges va a decir si la mujer puede subir al cadalso, también se le debería reconocer el derecho de poder subir a la tribuna.
Pero claro acá tenemos uno de los grandes ideólogos de las democracias modernas que es John Locke. En su segundo ensayo sobre el gobierno civil va a decir “Y si bien el padre y la madre constituyen la sociedad, es necesario que la última voluntad, es decir el derecho de gobierno deba recaer en alguno de los dos”. Y dice John Locke “y naturalmente recae en el hombre, por ser el más capaz y el más fuerte”. Cuando uno se encuentra con estos textos, claro, se naturalizó la fuerza física del varón, se naturalizó cómo el hombre es más fuerte, también va a ser el más capaz. Todo mal con John Locke. Nosotros no lo queremos. Algo en este aspecto de su vida no nos simpatiza, pero claro, porque vemos esta necesidad de qué es lo natural y qué es lo cultural, porque acá se naturaliza lo cultural verdad, es decir si la mujer es más débil físicamente, entonces va a ser más débil también psicológicamente.
A partir del siglo XIX las cosas cambian. John Stuart Mill escribe este libro en el que empieza a llamar la Primera Ola del Feminismo que es el Feminismo por los Derechos civiles, por la lucha de los Derechos civiles. En 1869 escribe este libro que se llama “La Sujeción de las Mujeres”. Pone tres grandes reclamos: los de carácter económico, es decir que mujeres y varones ganemos lo mismo y que la mujer pueda acceder a cualquier profesión igual que el varón; los de carácter jurídico, igualdad de derechos civiles; y los de carácter político. Recuerden que la mujer no tenía derecho a herencia; yo no tenía derecho a herencia, y la mujer pasaba de ser propiedad del padre, a propiedad del marido. Los hijos eran propiedad del marido, no de la mujer y la mujer tampoco podía heredar. Estamos hablando del siglo XIX y los de carácter político, la misión al electorado y la elegibilidad.
Les pongo acá en esta placa como interesante que es cuando las mujeres acceden al voto entonces tenemos por ejemplo el pionero. Ahí tienen la lista:
“Nueva Zelanda en 1893, Australia 1902, Finlandia 1903, Rusia, Irlanda, Polonia en 1918, Alemania 1919, USA 1920, Reino Unido 1928 (desde 1918 podían votar mujeres mayores de 30), Ecuador 1929, España 1931, Francia 1944, Italia 1945, Argentina 1947, Chile 1949, México 1953, Colombia 1954 (votaron por primera vez en 1957), Kuwait, 2003, Arabia Saudí, 2011”
Pero fíjense en el último de la lista, no se fijen en Paraguay en 1961 que es casi el último; fíjense en el último: Arabia Saudí en 2011. En los países musulmanes algunos países todavía las mujeres no tienen derecho a voto, y hoy Afganistán, las mujeres de Afganistán están viviendo un drama existencial porque el Régimen Talibán les prohíbe a las mujeres ir a la escuela y aquellas mujeres que ya estaban en la universidad tuvieron que abandonar la universidad porque el Régimen Talibán no las deja. Es decir, cuando nosotros hablamos de derechos conquistados de la mujer, para occidente nos suena más conocido pero todavía hay una gran parte del globo, una gran parte de las mujeres alrededor del globo, que se les niegan sus derechos y sus derechos que uno considera básicos. Por eso el feminismo sigue siendo una materia de lucha, sigue siendo algo que nos impulsa a tratar de lograr la igualdad. Los adolescentes iraníes desafían la prohibición de bailar en público y sus coreografías se vuelven virales; las mujeres no pueden bailar en público, es decir, nosotros vemos por un lado Occidente con grandes conquistas pero Medio Oriente y Oriente, algunos países están en el feminismo de la primera ola, la que quiso poner sobre la mesa los derechos civiles de las mujeres, pero claro, paralelamente y a medida que la mujer fue captando o logrando llegar y tener paridad por lo menos en las cuestiones civiles, se va forjando la segunda ola del feminismo que es el llamado feminismo de la igualdad.
Y acá los tenemos Simone de Beauvoir y Jean Paul Sartre, que son dos grandes pensadores de mediados del siglo 20 del existencialismo ateo francés. Simone de Beauvoir va a escribir en 1949 ‘El segundo Sexo’, allí Simone de Beauvoir va a sostener esta tesis:
“La historia escrita por varones hace que la mujer sea siempre el otro sexo o el sexo débil” .
¿Por qué? Simone de Beauvoir va a atribuir a que esta debilidad o esta opresión de la mujer por el otro, por el varón, se debe a que la naturaleza pesa más en la mujer, porque la mujer tiene un útero. Entonces, si la mujer tiene un útero, allí engendra al hijo y el hijo le impide a la mujer progresar; porque si la mujer tiene un útero, entonces la mujer para lo único que sirve es para tener hijos y si sirve para tener hijos, entonces todo al servicio de los hijos y la mujer pierde así entonces su autonomía. Por eso la segunda ola del feminismo va a tratar de lograr la igualdad, pero sobre todo la igualdad en el plano de la sexualidad. El hombre tiene una ilimitada libertad de ejercicio sexual porque puede tener relaciones sexuales y no pasa nada, pero la mujer no, porque tiene el estigma de poder quedar embarazada, y el embarazo la va a frenar en su capacidad de producir y en su capacidad también de seguir con su vocación. Entonces, ¿cuál es la solución del feminismo de la igualdad? Si yo quiero ser igual al varón, entonces tengo que rechazar, rebelarme y rechazar la naturaleza femenina; significa que yo tengo que ser libre, yo tengo derecho sobre mi propio cuerpo. A partir del feminismo de la igualdad, va a empezar como un gran desarrollo de las píldoras, de las píldoras anticonceptivas, de toda la anticoncepción, la contracepción y también se va a empezar a plantear el aborto como un derecho. El hijo deja de ser un don y empieza a ser un derecho. Yo tengo derecho a ser madre o tengo derecho a no serlo y por lo tanto el aborto ya empieza a plantearse en toda la sociedad occidental como un derecho. Tengan en cuenta que el aborto en algunos países europeos lo pueden realizar ya hace más de 45 años. Ese derecho de la mujer es un derecho conquistado sobre el propio cuerpo, porque justamente la sexualidad femenina es condición de subordinación. Tenemos entonces acá la segunda ola del feminismo, pero fíjense en una de las frases de Simone de Beauvoir de Segundo Sexo, libro que tiene como mil cien páginas, que muchas feministas dicen que lo leen, pero no, porque es muy largo. La mayoría no lo lee, pero tiene cosas muy buenas y tiene cosas con las cuales uno no está de acuerdo también. Simone de Beauvoir va a decir:
“ En verdad, la naturaleza no es un dato inmutable del mismo modo que no lo es la realidad histórica. Si la mujer se descubre como lo inesencial que nunca vuelve a lo esencial, es porque ella misma no opera esa vuelta”.
Es decir, si la mujer se queda en la casa cuidando a los hijos y siendo ama de casa, es porque ella misma no quiere rechazar esa naturaleza de opresión. Es culpa de la mujer va a decir Simone de Beauvoir. Tiene frases muy fuertes, ella empieza diciendo que ella nunca fue feminista y que le aburre el feminismo pero bueno, es tomada como una de las grandes pensadoras del feminismo de la igualdad.
Pero después hubo un problema, paralelamente al feminismo de la igualdad, la mujer accede con todos los derechos civiles, pero tenemos un problema que es que la mujer accedió al mismo plano que los varones, pero renunciando a su condición de mujer; es decir, en alrededor de la década de los 80 surge el planteo del feminismo de la diferencia. ¿En qué consiste este feminismo de la diferencia? En resaltar las cualidades femeninas porque si yo quiero ser por ejemplo CEO de una empresa, tengo que renunciar a la familia. ¿Por qué yo tengo que renunciar a ser madre y por qué no renuncia el varón? En el fondo el feminismo de la diferencia va a oscilar entre dos extremos, la mujer es ontológicamente, es decir sustancialmente diferente al varón, y lo que tenemos que resaltar son las cualidades femeninas en desmedro de las cualidades masculinas. Es el feminismo de la mujer empoderada, de la mujer que quiere rescatar las cualidades femeninas, a costa de las cualidades masculinas. O podemos aceptar esa diferencia y esa diferencia es en lo que el feminismo de la diferencia puede caer, como en dos extremos: en resaltar la diferencia a costa de los varones, o prescindir de los varones. El mundo lo que necesita son las cualidades femeninas, porque los varones lo único que han hecho son macanas, es decir, nos metieron en todas las guerras mundiales, la economía es extractiva, el modo de pensar es varonil, es masculino y ese modo varonil o masculino nos llevaron al demonio. Ya la historia de la humanidad se fue al demonio porque los varones gobiernan absolutamente todo, entonces lo que hay que resaltar son las cualidades femeninas, y acá tenemos el CEDAW o la convención contra la discriminación, contra todo tipo de discriminación en 1979. Empieza a hablar de la ecología, la tierra es madre y se empiezan a exaltar todas las virtudes más femeninas.
Tenemos una autora, que es de la nueva izquierda: Nancy Fraser, es una filósofa norteamericana que va a decir si las mujeres de la segunda ola quisieron eliminar las diferencias con respecto a la lógica masculina, lo hicieron desde el mismo lugar masculino. Por ello, es que los patrones de valor androcéntricos impregnan también la cultura popular y la interacción cotidiana; y empieza el reclamo por el trabajo reproductivo y doméstico. Acá hay dos cosas interesantes: primero si la mujer quiere ser y obtener los mismos derechos que el varón, no lo puede hacer desde la lógica masculina, que es el error de las mujeres de la segunda ola. Las mujeres de la tercera ola del feminismo de la diferencia, van a tratar de decir ‘bueno nosotros queremos incorporarnos como socias plenas de la sociedad civil pero siendo mujeres’, es decir, no teniendo que renunciar a la familia, no teniendo que renunciar por ejemplo a la vocación de ser madre; es decir, queremos incorporarnos al mundo del trabajo pero queremos que el mundo del trabajo se adecue a las mujeres y no que las mujeres se adecuen a la lógica masculina del trabajo. Entonces por ahí tenemos este reclamo, que la mayoría coincidirá conmigo que es muy válido; y hay otro reclamo más que hace Nancy Fraser que a mí me conmueve también y que me parece que es necesario entenderlo: Nancy Fraser habla del feminismo del 99%, el feminismo de la tercera ola que fue muy bueno para el uno por ciento de las mujeres, y ¿quiénes son el uno por ciento de las mujeres? El 1% de las mujeres son las mujeres de raza blanca, de clase media y que tienen acceso a la sociedad civil, porque tiene acceso al capital. El planteamiento es muy de izquierda, hay acceso al capital, raza blanca, clase media, media alta. Entonces ¿qué es lo que hice yo? Si yo quise estudiar una carrera universitaria la pude hacer porque pude pagarle a alguien que venga a cuidar a mis hijos, o si yo me voy a trabajar yo le puedo pagar a alguien para que cuide a mis hijos. Y ¿qué pasa con ese alguien que yo contrato, por lo general el servicio doméstico? Está compuesto por otras mujeres. Entonces, Nancy Fraser pone el ojo en este tema y ella dice la solución para el estrés cotidiano, para el tiempo que nunca alcanza y las presiones que derivan de la reproducción social para el uno por ciento de las mujeres, ha sido contratar mujeres emigrantes, gente de color, mujeres indígenas, pagándoles muy poco y manteniéndolas en situaciones muy precarias, sin ninguna prestación laboral. En muchos casos se trata de mujeres sin papeles, lo que las hace sumamente vulnerables al abuso. Esta no es una solución para el 99%. La única solución para el 99%, es la provisión pública de servicios sociales: cuidado público de la infancia, servicios públicos de salud, soporte comunitario público etc. etc. Como verán no estamos hablando de un feminismo, estamos hablando de diferentes feminismos que tienen diferentes reclamos y por eso, dentro de la nueva izquierda, uno de los reclamos más fuertes es el reclamo por lo reproductivo y doméstico.
Entonces Silvia Federici, otra mujer de la nueva izquierda, va a decir: las horas de trabajo no son flexibles, los centros de trabajo no han incluido lugares para el cuidado como guarderías y no se han pensado formas para que hombres y mujeres concilien producción y reproducción. ¡Fíjense que interesante! Yo el año pasado estuve dando clases en la Universidad y en un determinado momento del año, una de mis mejores alumnas no va más a clases; entonces yo le pregunté a sus compañeros qué pasó: estaba embarazada y se le complicó y no pudo seguir, pero va a dejar, porque va a tener que pedir muchas licencias, porque tiene un embarazo complicado. Pero ahí me puse a investigar el reglamento del alumno de mi Universidad y no contemplaba el embarazo, la licencia por embarazo o por embarazo complicado de las alumnas. Claramente pierden la oportunidad, porque después si pertenece o no pertenece a una clase acomodada, que los padres le pueden pagar el estudio o que ella está en una situación económica para encarar el estudio, si es mujer sola o si no es mujer sola etc. etc. Esas mujeres corren en desventaja, probablemente no terminen su carrera universitaria. ¿Por qué? Porque la universidad no tiene un soporte de contención. Mi alumna se quedó sin ir a clase, sin cursar porque estaba embarazada y el reglamento del alumno no contemplaba los casos, porque habla de determinados tipos de licencia pero nunca de una licencia por maternidad porque hoy los embarazos adolescentes han crecidos exponencialmente y hay gente adulta también que va a la universidad. Entonces las mujeres que quedan embarazadas se les complica enormemente poder continuar con sus estudios. Entonces las instituciones no están preparadas para esa igualdad, es decir, no tenemos las mismas oportunidades varones y mujeres ¿me entienden? Es decir, hay un reclamo que sigue siendo válido, hay un reclamo de las mujeres de la tercera ola que me parece sumamente valioso, en el cual quieren que las instituciones se adecuen a las mujeres y adecuarse a las mujeres es adecuarse a la posibilidad de que las mujeres tengan hijos y queden embarazadas y a pesar de eso o por ello, no puedan y no pierdan la posibilidad de tener una profesión.
Entonces tenemos varios temas que son muy interesantes para reflexionar de la mano de los feminismos, no en contra de los feminismos, sino de la mano de los feminismos. Este caso de Anita Hill también fue muy muy comentado. Creo que ahora hay una película en Netflix: el 11 de octubre del año 91, el mundo vio como la abogada Anita Hill testificó contra el nominado a la Corte Suprema de Estados Unidos Clarence Thomas, por acoso sexual. Anita Hill hizo que las denuncias por acoso se hicieran públicas y empezaran a denunciarse las cuestiones de los abusos que sufrían las mujeres en determinados trabajos. También muestra el tema de la intersexionalidad, cómo las diversas identidades de una persona debido a la raza, la clase, al género, se superponen para influir en la manera en que es tratada, porque de hecho el nominado a la Corte Suprema fue nominado efectivamente pese a las denuncias de Anita Hill.
¿Y a qué nos lleva esto? Como verán, esto fue rapidísimo, la primera ola de los derechos civiles, la segunda ola el feminismo de la igualdad, la tercera ola el feminismo de la diferencia; y en la década de los noventa, empieza a surgir el concepto ‘género’, que es un concepto polisémico que es un concepto muy muy conflictivo, un concepto entiendo yo, como categoría de análisis que es muy bueno y este concepto surge a raíz del encuentro internacional de mujeres en Beijing en el año 95 qué sería el género o géneros: lo que las construcciones culturales y sociales que se hacen alrededor de lo masculino y lo femenino; una cosa es el sexo biológico xx xy y gametos y toda la parte genética que conforma lo masculino y lo femenino, y otra cosa es decir la naturaleza biológica y otra cosa es lo que culturalmente se ha dicho alrededor de lo masculino y lo femenino. Porque muchas veces la naturaleza deriva a cuestiones culturales. Entonces, nosotros tenemos los llamados estereotipos de género. El concepto de género que es denunciado justamente o acuñado en este sentido por las mujeres, por los feminismos, van a tratar de distinguir esos estereotipos de género. ¿Qué son esos estereotipos de género? Esas miradas que se tienen alrededor de lo masculino y lo femenino que son culturales pero que se han naturalizado. Tienen este ejemplo que si ustedes googlean la ‘guía de la buena esposa’ aparecen once reglas para mantener a tu marido feliz y dice: sé la esposa que él siempre soñó. Los invito a que googleen la guía de la buena esposa que fue de amplia difusión alrededor de los cincuenta y se van a querer cortar las venas junto conmigo, porque realmente es muy fuerte, es muy fuerte todo lo que cuenta. Y yo una vez en una charla dando este tema, una mujer levanta la mano y dice a mí ese libro me lo regaló mi abuelo cuando me casé. Claro, yo mujer, hoy nosotras somos leídas de manera diferente a como fue leída mi abuela que no tuvo acceso a la universidad. Yo sí tuve acceso a la universidad, mi abuela nunca trabajó en el ámbito público, yo sí. Evidentemente las sociedades, lo cultural, es mudable, va cambiando, pero la naturaleza no, la naturaleza biológica sigue inmutable. Bueno, el concepto género lo que hace es facilitar, es como una categoría de análisis. Es una categoría de análisis útil, ahora hay que ver desde qué lugar hablamos de género, porque después va a surgir la cuarta ola del feminismo. Algunos llaman más que cuarta ola, dicen que es un tsunami, sí y esta cuarta ola va a sostener que el género y el sexo, ambos son construcciones culturales. La mujer no nace, se hace y se le asigna un sexo al nacer. Pero no nos vamos a ocupar del término género desde el ‘feminismo trans’ porque nos llevaría todo el día, pero sepan que yo puedo interpretar, yo puedo entender el término género como una categoría de análisis o puedo confundir sexo con género y decir que tanto el sexo como el género son construcciones culturales. Eso es propio del feminismo trans, que no es el feminismo que a nosotros nos interesa. Sepan que existe, que está y qué es lo que algunos lo identifican como ideología de género y que los planteos surgen a raíz de algunos planteos feministas. Pero yo me quiero centralizar en la importancia que tienen algunos de los planteos feministas y les voy a dar dos ejemplos: primero el tema de la moralidad de la maternidad y la ética del cuidado.
Ustedes tienen acá en la pantalla en esta foto a Carol Gilligan, una psicóloga norteamericana que escribió Boys, con una voz diferente, que fue un libro muy muy importante dentro del feminismo de la tercera ola en la década de los ochenta / noventa. Carol Gilligan va a decir que la manera de entender la moral en las mujeres es diferente a la manera de entender la moral en los varones. Porque la mujer se concentra, el yo de las mujeres, con la moral se va a estructurar alrededor de toda una serie de relaciones y de vínculos y hace que el problema moral para la mujer sea particular y contingente, es decir, la moral está referida a un otro concreto; mientras que el yo de los varones en la moral, es generalizado, es más universalista. El varón entendería más de leyes universales de lo que está bien, de lo que no está bien; mientras que la mujer antes de percibir lo que está bien o lo que está mal, le interesa la persona, le interesa lo concreto. El varón va de lo universal a lo particular y la mujer iría de lo particular a lo universal. En este sentido, en el otro generalizado, en el otro universal del varón, hay una igualdad y reciprocidad formal, mientras que en el otro concreto hay una equidad y una reciprocidad complementaria que exige la empatía, exige ponerse en el lugar intentando desentrañar los motivos y los deseos del otro en tanto otro. Claro cuando Carol Gilligan sale con esta teoría del otro generalizado versus el otro concreto, el feminismo, el mismo feminismo de la tercera ola se le fue a la yugular, le atacó el cogote, y le dijo ‘no’, tu acá estás volviendo al esencialismo, estás diciendo que las mujeres son de una manera, los valores son de otra manera, entonces ‘no’ y Carol Gilligan dice no “yo no estoy diciendo que el hombre no tenga empatía ni estoy diciendo que la mujer no sea capaz de percibir o aprender leyes universales, pero evidentemente hay tendencias estructurales en la psiquis masculina y en la psiquis femenina que hacen que la mujer se preocupe más por el otro y que la mujer tenga profesiones que requieran del cuidado”. Por eso fíjense justamente el reclamo o uno de los reclamos del feminismo de la diferencia, es que las profesiones que requieren del cuidado del otro son las menos pagas, por eso la mujer siempre va a estar, va a ser proporcionalmente más pobre que los varones y sobre todo en la franja etaria de la capacidad de reproducción. Es decir, en la etapa etaria de fertilidad de la mujer, va a estar con mayor vulnerabilidad que el varón, porque además del trabajo que tiene que conseguir igual que el varón, la mujer tiene que quedarse al cuidado de sus hijos. Entonces, lo que hacen estas mujeres es reclamar que las profesiones del cuidado son menos pagas o son infravaloradas y por lo tanto pagadas en menor cantidad de dinero.
Entonces ¿qué es y en qué ayuda este feminismo? Bueno, sobre todo en el tema que pongamos el foco en el tema de la maternidad. Obviamente vamos a tener un montón de feminismos y la mayoría de ellos, debo confesar, que van a estar a favor del aborto. Pero hay otros feminismos que no están a favor del aborto, porque justamente si nosotros queremos marcar la diferencia entre varones y mujeres una de las diferencias es la capacidad de ser madre obviamente y la maternidad es vivida de manera diferente por la mujer, que la paternidad por el varón, porque el binomio madre e hijo genera una dependencia del hijo con respecto a la madre por lo menos en los primeros años de vida que es muy importante; entonces la maternidad yo la puedo ver o bien como un obstáculo al posicionamiento de las mujeres o puedo ver la maternidad justamente como lo que hay que empezar a valorar. Porque la maternidad y acá no estoy hablando solamente de la maternidad física, cuando yo hablo de maternidad hablo de maternidad espiritual, es esta tendencia de las mujeres de darse al otro y darse desde las entrañas que puede ser tanto física como psíquicamente, está en la estructura, en el ADN de la mujer la maternidad. Después lo vamos a ver en una frase de Edith Stein que es muy interesante. Entonces, claro, si yo veo que la maternidad es un estorbo y tengo la mezcla de las mujeres de la segunda ola, yo tengo que eliminar mi capacidad de ser madre para poder romper el techo de cristal que se dice cuando la mujer no puede ascender en su profesión. ¿Por qué? Porque la mujer también queda medio acomplejada. Miren, otra de mis hermanas, van a entender por qué digo otra de mis hermanas, que cuando se quedó embarazada de su tercer hijo — ella tuvo tres hijos muy seguidos — ya daba clases en un colegio y ya tenía un cargo directivo. Me llama y me dice “Ceci, estoy con una vergüenza, porque me quedé embarazada y me da vergüenza decírselo a mi jefe”. Tenemos un poco ese complejo, porque otra vez te quedaste embarazada, otra vez tengo que pagar el doble, porque te tengo que pagar a ti que pediste licencia más el otro cargo para que te reemplace. Es decir, la maternidad genera gastos, no es económicamente redituable para el capitalismo, entonces yo tengo que poner todas estas cosas sobre la mesa y muchas veces las mujeres hemos pecado de ese complejo de inferioridad: prefiero que me paguen menos que el varón porque prefiero que me den una hora para ir a amamantar o porque prefiero que me den una hora por si mi hijo se enferma o… ¿me entienden? Eso no es equidad, no es equidad. Entonces uno dice, bueno, ¿pero dime cuál es tu sociedad ideal? Bueno, pensemos juntos cuál puede ser una sociedad igualitaria entre varones y mujeres y que no pague el precio el hijo porque entonces yo puedo decir “los dos trabajamos”, los dos somos hiper profesionales, los dos nos vamos de la casa, pero los hijos ¿quienes los cuidan?. Acá hay algo del padre Kentenich que a mí me parece muy valioso y que yo lo estoy tratando de dar una vuelta dentro de los feminismos, que es esa frase cuando el padre Kentenich dice “en una familia el hijo está en el centro, porque si en una familia el hijo está en el centro, la fuerza masculina y femenina se equilibran, se ponen en donde tienen que estar, es decir tanto varón como mujer van a formar un equipo”. Yo había mandado una lectura previa para quienes se inscribían en el taller, parece que no se las han mandado. Yo después se las dejo que es una frase del padre Kentenich cuando está en Milwaukee. A mí me parece sumamente interesante porque ahí el padre, que antes tiene una mirada muy diferente del primer padre; digamos el segundo padre es un padre que ya vivía en Estados Unidos y vivían los movimientos feministas y él como que cambia un poco la mirada y dice “bueno las mujeres y varones obviamente la imagen patriarcal del varón pater familias, va a estar conviviendo con una imagen de un padre más afectivo, de un padre que se involucra más en la familia” etcétera, etcétera. Pero llega la noción de equipo, varón y mujer conforman un equipo, y en un equipo lo importante es el equipo no son las miradas unilaterales y en ese equipo el hijo está en el centro; entonces, si nosotros dejamos de pensar tanto desde la perspectiva masculina o desde la perspectiva femenina y empezamos a pensar en una perspectiva de familia las cosas se equilibran más. Entonces ¿qué es lo que se necesita de las mujeres en nuestra sociedad?.
Hay una autora que se llama Victoria Camps, que plantea que se necesitan las virtudes femeninas. Yo les quiero mostrar ahora este video. Cuando uno dice qué le falta a nuestro mundo, no son las cuestiones de los feminismos en sentido estricto; lo que le falta a este mundo es maternidad y son las virtudes maternales. Fíjense en este video que es absolutamente conmovedor:
“Esta es la historia de más de 3.000 mujeres palestinas e israelíes que marcharon durante dos semanas hacia Jerusalén para exigir un acuerdo de paz entre ambas naciones; todas ellas han pedido el fin de la violencia, la ocupación y el cese del enfrentamiento para así lograr la paz de futuras generaciones. La movilización ha unido a personas de izquierda y derechas, religiosas y no religiosas. La misión de la organización Mujeres hacen la Paz, es la única en crear un movimiento no político para restablecer la esperanza”.
¿Se imaginan esta misma marcha con varones judíos y palestinos? ¿se lo imaginan? Esto es lo que yo quería rescatar, es decir, el mundo necesita las cualidades femeninas, estas virtudes femeninas; mujeres que son capaces de luchar por la paz, mujeres que son capaces de decir acá lo que importa es el futuro, lo que importa son los hijos, mujeres que no eliminan a los hijos, mujeres que se adentran, se involucran política y socialmente, desde la maternidad, desde sus entrañas.
Por eso para mí, nosotros corremos con una ventaja porque yo quiero por lo menos compartir la importancia del feminismo y sobre todo el feminismo católico. Y acá voy a hacer un salto supuestamente esta charla estaba dividida en dos, pero para respetar un poco el tiempo, cuando hablamos de Cristo y las mujeres, Cristo nos enseña también una nueva manera de entender a la mujer. Sí, nos enseña una nueva manera de entender a la mujer. Primero, es educado por una mujer, su relación con las mujeres es natural y va en contra de la cultura dominante porque habla en público con las mujeres. Tiene actitudes consideradas “femeninas”: se acerca a los niños, llora, se enternece, no teme curarlas ni siquiera un sábado, ni teme que le laven los pies y lo perfumen; discurre con ellas, piensa con ellas y lo que es más importante también las pone en igualdad de condiciones y acá tienen una foto de la película La Pasión Jesús, donde está solo escribiendo en el piso y viene un grupo de varones y le tiran a una mujer que la habían encontrado en flagrante adulterio y esa mujer según las leyes de Moisés la tenían que apedrear, porque a las mujeres adulteras tenían que ser apedreadas en la puerta de la casa del padre, para ser precisos, pero las mujeres adúlteras eran apedreadas por varones. Entonces cuando le dicen que por la ley de Moisés la tienen que apedrear, Jesús ni los mira y sigue dibujando, y cuando levanta la vista, le preguntan qué hacemos y Jesús les dice que el que esté libre de pecado que tire la primera piedra, y nadie pudo tirar la primera piedra. Jesús ahí pone en igualdad de condiciones, es decir, si la mujer tiene pecado, el varón también tiene pecado y ahí pone un piso de igualdad tremendo, que es absolutamente revolucionario en su época y que es volver a ver las leyes; es decir Jesús lo que hace, es volver a hacer nuevas todas las cosas, hace nuevas todas las leyes y hace nuevas la mirada sobre la mujer.
El problema que pasó dentro del cristianismo después de Cristo, tuvo sus avatares con respecto a la mujer, porque el cristianismo que fundó Cristo pero que se hizo sobre hombros humanos adquiere un poco las costumbres de la época. Entonces hay una desconfianza sobre el cuerpo, arraigada fuertemente en las costumbres y en la sociedad. ¿Será que el cuerpo femenino pone al varón en una situación de vulnerabilidad? ¿Será la idea de Platón que el cuerpo es la cárcel del alma? Y este gnosticismo que se arraiga fuertemente en los primeros siglos de la Iglesia, donde se identifica Eva, la mujer pecadora, la mujer que incita al varón y se la confronta con María, la mujer virgen que al no tener pecado resume todas las cualidades femeninas. Entonces se nos pone una como contrapartida: Eva o María. El problema es que ninguna de esas imágenes son imágenes que puedan mostrar qué es la mujer, porque la mujer es igual que el varón, o es un espíritu encarnado, o un cuerpo espiritualizado; entonces, el cuerpo no es sinónimo de pecado, por lo menos no más que el alma. El primer pecado y lo dice Santo Tomás de Aquino, no es el pecado de la carne, sino el pecado de la soberbia y la soberbia fruto del alma. Entonces acá tenemos una mirada que a lo largo de los siglos de la Iglesia fue como muy tergiversado el mensaje de Cristo. La mujer es condición de pecado o es ocasión de pecado. Y por eso todo este tema de la corporeidad que tampoco viene al caso porque ya no queda tiempo. Es la distinción en el gobierno de la Iglesia entre las vocaciones célibes y las vocaciones al matrimonio; el camino de perfección, la vocación más perfecta es la vocación célibe, y por eso acá yo les puse a la gran filósofa argentina Mafalda, que si nosotros consideramos la vocación, es célibe. ¿Cuál vocación es mejor? Entonces esto era a raíz de otro comentario, pero Mafalda dice: “usted quiere la respuesta estándar o una explicación más completa de lo que siento para cada uno” y ella le había preguntado quién quieres más a tu mamá o a tu papá. Damos la explicación estándar o damos la explicación de la vocación al matrimonio y la vocación célibe. Acá hay un tema a desarrollar dentro de los feminismos católicos que es muy muy interesante.
Entonces tenemos ¿femeninas o feministas? De vuelta al taller soy femenina o soy feminista, dice Edith Stein, esta gran santa del siglo XX, nace en el seno de una familia judía se convierte al cristianismo, filósofa que se convierte el cristianismo, entra al Carmelo y en 1942 huye. En 1942 la apresa el régimen nazi y muere en la cámara de gas en Auschwitz el 9 de agosto de 1942. Fue una gran filósofa y dejó unos escritos tremendos de un misticismo y una filosofía apabullante. Edith Stein, está en que ella sufrió en carne propia el ser mujer en una época donde las mujeres con una gran cultura y siendo gran filósofa no la dejaron dar clases en la universidad. Se tuvo que conformar con dar clases en los colegios, en el bachillerato. Habla de la mujer y alrededor iba dando charlas sobre las mujeres por toda Alemania. Edith Stein dice: “como configuración anímica de la mujer, he destacado la maternidad, no está vinculada a la maternidad corporal; no debemos separar o separarnos de esta maternidad estemos donde estemos. La enfermedad de la época se debe a que ya no hay maternidad” y fíjense en esta frase: “ninguna mujer es solo mujer, cada una tiene sus particularidades y predisposiciones individuales como el hombre y en estas predisposiciones la capacitación para esta o aquella actividad profesional de índole artística, científica, técnica. Por principio la predisposición individual puede remitir a cualquier ámbito también a los que están alejados de las particularidades femeninas”. Ninguna mujer es solo mujer; la mujer puede hacer todo lo que el varón hace pero lo importante no es el rol que ocupa o la función que ejerce la mujer sino que a todo lugar donde ella vaya, lleva su ser de mujer, lleva sus cualidades femeninas y luche por esas cualidades femeninas, y si lucha por esas cualidades femeninas, se convierte claramente en una feminista, entendiendo el feminismo como una corriente, como una corriente filosófica que va a querer luchar por la igualdad entre las mujeres y los varones, que como ustedes vieron no fue fácil, y sigue sin ser fácil la igualdad de oportunidades y la igualdad de derechos.
Por eso cuatro cosas más es necesario adentrarse en el mundo de los feminismos para discernir las corrientes que aportan a la igualdad y a la reciprocidad. No solamente es necesario, es una obligación moral, así se los digo y sobre todo para las próximas generaciones. Debemos revisar la formación de las mujeres pero también de los varones, con los elementos de la época actual; reacomodar la mirada sobre la mujer pero también sobre el varón porque la irrupción del mundo, la irrupción al mundo del trabajo de las mujeres reconfiguró el mapa de la familia. Tenemos que volver a pensar las familias también en estas claves, porque si no, quedamos atrás, y las nuevas generaciones nos están empujando desde atrás. Por eso las nuevas generaciones nos están reclamando lucidez, no tozudez. No todos los feminismos son iguales porque acaban de ver que no todos los feminismos son iguales, entonces acá necesitamos ponernos como los pantalones largos digamos, que expresión anticuada si las hay, pero necesitamos adentrarnos en el mundo de los feminismos justamente para discernir qué feminismos son válidos y que feminismos no son válidos, porque esto es lo que a nosotros nos obliga nuestro Padre Fundador cuando nos dice la mano en el pulso del tiempo y el oído en el corazón de Dios. A esto nos llama el Padre Fundador.
Muchísimas gracias.