Evangelio según san Lc. 6, 36-38

Lunes de la  segunda semana de cuaresma.

 

Jesús dijo a sus discípulos: «Sean misericordiosos, como el Padre de ustedes es misericordioso. No juzguen y no serán juzgados; no condenen y no serán condenados; perdonen y serán perdonados. Den, y se les dará. Les volcarán sobre el regazo una buena medida, apretada, sacudida y desbordante. Porque la medida con que ustedes midan también se usará para ustedes».

 

Meditación de Ángel Mansilla Pena

 

“Den y se les dará”.

 

San Alberto Hurtado exhortaba a su vez con: Dar hasta que duela y no contentarse con dar lo que sobra.

La solidaridad, el desprendimiento, resultan incómodos, de repente hasta molesto.

Es precisamente en esas circunstancias cuando surge la invitación del Señor a ser misericordiosos.

Es tan poco lo que se nos pide: a veces tiempo, o una sonrisa; en otras compañía, atención, presencia animosa, tal vez oración o asistencia diligente, preocupación eficaz y también, en ocasiones, contribución monetaria.

 

¿Hacia quiénes?

Con certeza hay muchos en nuestro camino que necesitan una mano y lo más probable es que no estén lejos nuestro; como también hay organizaciones de ayuda fraterna donde colaborar.

En esta cuaresma seamos especialmente generosos y hagámoslo de un modo concreto.

Ya conocemos la recompensa. AMÉN