Evangelio según  san Mateo 1, 18-24

Domingo de la cuarta semana  adviento.

 

Este fue el origen de Jesucristo: María, su madre, estaba comprometida con José y, cuando todavía no habían vivido juntos, concibió un hijo por obra del Espíritu Santo. José, su esposo, que era un hombre justo y no quería denunciarla públicamente, resolvió abandonarla en secreto. Mientras pensaba en esto, el Ángel del Señor se le apareció en sueños y le dijo: “José, hijo de David, no temas recibir a María, tu esposa, porque lo que ha sido engendrado en ella proviene del Espíritu Santo. Ella dará a luz un hijo, a quien pondrás el nombre de Jesús, porque Él salvará a su Pueblo de todos sus pecados”. Todo esto sucedió para que se cumpliera lo que el Señor había anunciado por el Profeta: «La Virgen concebirá y dará a luz un hijo a quien pondrán el nombre de Emmanuel», que traducido significa: «Dios con nosotros». Al despertar, José hizo lo que el Ángel del Señor le había ordenado: llevó a María a su casa.

 

Meditación de José Miguel Arévalo Araneda

 

“La Virgen concebirá y dará a luz un hijo a quien pondrán el nombre de Emmanuel”

 

Creo que el Señor me dice: “quise nacer entre ustedes como hijo de María, mujer que ya estaba comprometida con José. Me comuniqué con ellos por medio de ángeles, quienes les explicaron que Yo soy el Salvador que anunciaron los profetas. Me confié en una pareja joven y sencilla, en su fe, en su amor y entrega, para ser familia, y llevar a cabo la tarea de la salvación.”

Emmanuel, “Dios con nosotros”: su nombre me dice todo lo que Él quiere ser para conmigo y los demás, “estar” entre nosotros, en medio de nosotros, en las penas y alegrías, animarnos y acompañarnos. Su nombre lo siento como una invitación para abrir el corazón, a dejar espacio para la amistad con Él y para ser su discípulo. Su confianza en José y María, en la sencillez, juventud y fragilidad humana de ellos, me hace creer que, también Él se fiará de mí como un instrumento que dé frutos, en tanto esté vitalmente unido a Él.

Señor, ¡Qué gran motivo de fiesta para nosotros es la Navidad! Te alabo por tu intención divina de venir a nosotros y hacerte un lugar en nuestros corazones, para mostrarnos y acompañarnos en el camino a la salvación, en el camino hacia el Padre. Llegas a nosotros por medio de María; si la recibimos a ella en el corazón, también te recibimos a Ti. Que tu confianza y la confianza de María en nosotros nos animen a agradecerles por tantos regalos en este año y también a no desanimarnos, a perseverar con fe y confianza en ayudar, en apoyar, en acompañar a otros. AMÉN