Evangelio según San Mateo 23, 23-26

Martes de la XXI semana del tiempo ordinario

 

Jesús habló diciendo: ¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, que pagan el diezmo de la menta, del hinojo y del comino, y descuidan lo esencial de la Ley: la justicia, la misericordia y la fidelidad! Hay que practicar esto, sin descuidar aquello. ¡Guías ciegos, que filtran el mosquito y se tragan el camello! ¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, que limpian por fuera la copa y el plato, mientras que por dentro están llenos de codicia y desenfreno! ¡Fariseo ciego! Limpia primero la copa por dentro, y así también quedará limpia por fuera.

 

Meditación de Juan Francisco Bravo Collado

 

“Fariseo ciego”

 

Es como si Jesús me dijera: “¡Ay de ti, hijo mío, amigo mío, queridísimo mío, porque tú también eres un fariseo ciego e hipócrita! Cuidas verte bien frente a los demás, meditas el evangelio, diriges talleres, rezas tus rosarios, vas a misa y limpias por fuera tu existencia; pero por dentro estás lleno de codicia, vanidad, desenfreno y desorden. Pero yo, que veo como mi Padre, que ve en lo profundo, conozco tu hipocresía. Ponte firme y limpia la copa por dentro, porque yo también veo tu amor, tus ganas. Pero no basta con las ganas y las intenciones, porque ha llegado la hora de tu amor, y serás juzgado por los hechos.”

 

Vergüenza: desnudo frente a Dios. Tengo el impulso ridículo de querer esconderme de Él, que lo ve todo. Me sorprende mi hipocresía, y veo con nitidez que soy ciego y vanidoso. Me sorprende también que, cuando medito, Jesús también reconoce mi amor. Me siento impelido a que este amor sea más fuerte que mis impulsos por aparentar. Hoy Jesús me llama a hacer cosas que no se ven: algunas son complicadas y heroicas, y no corresponde mencionarlas aquí, pero otras son sencillas (y difíciles), y podrían ayudar a otros que leen estas meditaciones: comer sano, hacer ejercicio, ser cariñoso, etc.

 

Jesús, es verdad que soy hipócrita y que muchas veces me dejo llevar por mi tendencia natural de querer aparentar que soy mejor de lo que soy en realidad. Quiero reconocerlo ante Ti y ante mis hermanos. Haz que la verdad sobre mí mismo me haga más libre y más sencillo. Muéstrame cómo ser pequeño me hace más importante para Ti. Dame fortaleza, porque hay muchas cosas que no están bien en mí, y veo que no soy capaz de mejorar sin tu ayuda. Haz que en esta hora, la hora de tu amor, sea fiel a mis promesas y a los míos, y que aprenda a dejarme conducir a la mesa misericordiosa y amplia de tu Padre. AMÉN