Evangelio según San Juan 11, 17-27
Martes de la XVII semana del tiempo ordinario
Santa Marta, María y Lázaro
En aquel tiempo, muchos judíos habían ido a ver a Marta y a María, para darles el pésame por su hermano. Cuando Marta se enteró de que llegaba Jesús, salió a su encuentro, mientras María se quedaba en casa. Y dijo Marta a Jesús: «Señor, si hubieras estado aquí no habría muerto mi hermano. Pero aún ahora sé que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo concederá.» Jesús le dijo: «Tu hermano resucitará.» Marta respondió: «Sé que resucitará en la resurrección del último día.» Jesús le dice: «Yo soy la resurrección y la vida: el que cree en mí, aunque haya muerto, vivirá; y el que está vivo y cree en mí, no morirá para siempre. ¿Crees esto?» Ella le contestó: «Sí, Señor: yo creo que tú eres el Mesías, el Hijo de Dios, el que tenía que venir al mundo».
Meditación de Francisco Bravo Collado
“… pero aun ahora sé que todo lo que pidas a Dios…”
Es como si Jesús me dijera: “Yo soy el camino, la resurrección y la vida. Yo soy lo que realmente te importa. Yo soy lo que estás buscando y que crees que vas a encontrar en otras cosas. Dame tu vida. Reconóceme como tu Señor. Y, al igual que Marta, reconóceme con fe. Aun cuando pareciera que está todo acabado. Aprende tú de esa sabiduría sencilla. La que trabajó tanto, la que se afanó tanto; ella es la que tiene el descaro de pedir lo imposible.”
Cuando me enfrento a este texto, lo primero que tiendo a hacer es identificar lo más importante: cuando Jesús dice que Él es el camino, la resurrección y la vida. Sin embargo, cuando profundizo en la meditación, descubro cuánto me emociona la candidez con que Marta se acerca a Jesús. Y dice algo que podría parecer ridículo y sin precedentes. Pero era la verdad más grande. Cuando me enfrento a este texto, me lleno de ganas de ser como ella, y pedir grandes cosas a mi Señor.
Jesús, amigo y maestro. Gracias por la amistad que me regalas, al igual que fuiste amigo de Marta, María y Lázaro. Gracias por la maestría que imbuyes en los que trabajan sin cansancio como Marta. Quiero trabajar por tu Reino, Señor. Quiero trabajar por el Reino de tu Padre. Y que, cuando parezca que he perdido todas las esperanzas, pueda ir a Ti a pedir ayuda. Ahora mismo, Señor, quiero venir a Ti y pedir ayuda. AMÉN