Evangelio según san Mc 8, 11-13
Lunes de la sexta semana del tiempo ordinario
Y salieron los fariseos y comenzaron a discutir con él, pidiéndole un signo del cielo, con el fin de ponerle a prueba. Dando un profundo gemido desde lo íntimo de su ser, dice: «¿Por qué esta generación pide un signo? Yo les aseguro: no se dará a esta generación ningún signo.» Y, dejándolos, se embarcó de nuevo, y se fue a la orilla opuesta.
Meditación de Ángel Mansilla Pena
“¿Por qué esta generación pide un signo?”
Asistimos a una explosión espeluznante en el desarrollo científico- técnico, ingeniería, inteligencia y tantos otros frentes donde jamás hubiésemos sospechado.
La humanidad está confundida y a la vez atónita con tanto progreso ya inabarcable. La búsqueda de lo nuevo no se detiene, ansiamos cada vez más. Pero en esa insaciable exploración hemos arrinconado a Dios, como que no es necesario. Peor aun cuando aquellos que dicen predicarlo, lo esconden y no trepidan en pisotearlo.
¿Qué signo necesita nuestra civilización para despojarse de tanta soberbia? Los avances y progresos no sofocan guerras, crueldad, injusticias, segregación, violencia, codicia, corrupción.
Y conmigo ¿qué ocurre Señor, te doy espacio para que se haga en mi tu voluntad?
Soy acaso un nuevo fariseo que te pide otro signo más cuando Tú ya me colmas con tu amor desbordante.
Ten piedad de mí. Despójame de todo egoísmo. Quiero ser tu signo Señor. AMÉN